Después de un tiempo

30 04 2008

Después de un tiempo aprendes…la sutil diferencia que hay entre tomar una mano y encadenar un alma…

Aprendes que el amor no significa apoyarte en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Aprendes que los besos no son contratos, y los regalos no son promesas, empiezas a aceptar tus derrotas con la cabeza en alto, y la mirada al frente con la gracia de una mujer y no con el dolor de un niño.

Aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es incierto para hacer planes y los futuros muchas veces se caen a la mitad del camino…

Después de un tiempo aprendes que hasta la luz del sol te quema, si te expones demasiado.

Por lo tanto…plantas tu propio destino y decoras tu propia alma en vez de esperar que alguien te traiga flores… aprendes que realmente puedes soportar, que realmente eres fuerte y en verdad eres valioso…..





Una chica sin suerte

22 04 2008

¿Soy yo una chica sin suerte? Y en todo caso, ¿qué es lo que define tener suerte o no? Quizá sólo sea una persona común y corriente con problemas que se le presentan a diario en su vida, total, las cosas no son fáciles para nadie y debemos pelear para obtener lo que queremos en la vida, pero es que estoy harta de ser buena y siento que estoy llegando a mi límite. Simplemente no puedo más.

ACTO I

 

Hoy, 4 de abril, fue simplemente un día de perros. Llego a trabajar, como todos los días a las 6 de la mañana (por Dios! Cómo pueden permitir que las personas entren a trabajar a esa hora inimaginable que todos deberíamos estar a medio sueño).

 

 Mi computadora, vieja y destartalada, demora diez minutos en prender, me golpeo el empeine con la punta del escritorio, una herida se abre y la sangre empieza a escurrir por mi media de ositos. Tras aguantar como los machos el dolor, supero el impasse e inicio mi trabajo de obrera: realizar resúmenes de las noticias de diarios y revistas referidas al sector electricidad para una importante empresa de energía eléctrica del país, la cual paga por ello miles de dólares mensuales (de los cuales obviamente no recibo ni el 1% de las ganancias). Cuando empecé a estudiar periodismo, soñaba con ser una reportera famosa o tal vez escribir crónicas dominicales para el diario El Negocio, viajar por el mundo y pasar mi vejez escribiendo libros en París; pero, como muchos, debí conformarme con un trabajo mediocre, al que mal que bien, estoy acostumbrada y dónde sólo soy una asalariada más que cumple con su labor y se va a su casa.

 

Es un trabajo fácil, sencillo, aburrido y que odio con todas mis fuerzas y que cada día deseo que sea el último. Pues bien, hoy estuvo muy cerca de ser “ese último día” cuando luego de concluir, mi jefa llamó a mi anexo sumamente irritada (como siempre) y me trató como entenada (como siempre) porque había olvidado poner una nota importantísima. Yo le respondí que la nota sí se encontraba, pero ella optó por callarme y decirme que no estaba y que no me aguantaba una nota más. Yo no soy una persona sumisa y quedarme callada cuando me gritan y asentir como una papanatas, pero me vi obligada a hacerlo pues no quería que mis demás compañeros (entre los cuales está una mujer embarazada y su hermana, de las que no soy su santo preferido) notasen que me estaban diciendo mi vida, más aún cuando no era culpable, pues al revisar nuevamente el documento, la bendita nota se encontraba ahí, sólo que mi adorable jefa no se había percatado. Al enterarse de su error, no me pidió disculpas ni mucho menos, pero en cambio, sí me retrasó 45 minutos con mi trabajo pendiente. Maldita vieja! Está acostumbrada a ningunear a todos y como todos son unos pusilánimes que agachan la cabeza porque no desean perder su miserable trabajo (incluyendo al novio de ésta, de 25 años), piensa que a mí también me va a tratar como perro? Pues no, a ver quién le hace ahora sus putos resúmenes del fascinante mundo de la energía porque yo renuncio, es mejor perder el empleo a perder la dignidad. Esa será mi venganza y que agradezca que no dejo una bomba molotov en su escritorio, infame gorda roñosa.

 

ACTO II

 

Llego a mi casa y no hay luz, nos cortaron porque nos atrasamos tres días, tres miserables días en el pago, deberemos pasar la noche en vela. Qué día! Le cuento (vía SMS) a mi novio lo sucedido y él me responde irónicamente: “¡Qué pena! Pero paga la luz”, genial! ¿Ese es el apoyo que puedo esperar de la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida? El siguiente paso y el más repugnante es dedicarme al aseo de la casa. No podré trapear porque el trapeador se partió en dos pero al menos limpiaré un poco: El escenario no puede ser más desolador: ¿Es que habrá fuerza humana que mejore la apariencia de esta casa?  Lamentablemente vivo con tres gatos: una que adoptamos, su hijo y mi papá, los cuales lejos de ayudarme, contribuyen a que mis denodados esfuerzos por mantener limpia la casa duren más de tres horas: el hijo de mi gata meó toda la azotea, mi gata dejó sus huellas en el repostero de la cocina y el gato mayor, mi papá, dejó el sanitario recién lavado oliendo a amoniaco y sus vellos púbicos alrededor de la taza, la ducha y la cocina…la cocina? ¿Alguien me puede explicar que hacen dos pilosidades de ese tipo al lado del lavadero de la cocina?

 

Eso es too much para mí, así que luego de limpiar con dos guantes en cada mano para evitar el mínimo contacto con tanta excreta, intento barrer pero una mancha negra y pegajosa en el piso me dice que necesito un trapeador urgente. Lo compro, trapeo y llega mi papá y deja sus patas de mugre en el piso aún sin secar. No puedo más, es imposible vivir al lado de alguien, tan, pero tan cochino, que se quede viviendo en su chiquero rodeado de gatos, yo me voy, ¿a dónde? No lo sé. No tengo casa, no tengo un peso en el bolsillo, no tengo empleo, sólo la convicción de que debo fugar ya mismo y muy lejos, a un mundo donde la gente sea bonita, las paredes sea color de rosa, podamos comer papas fritas sin engordar y sobre todo, no haya polvo ni vellos púbicos.

 

 

 

 





Carta de despedida de Gabriel García Márquez

21 04 2008

Dicen por ahí que Gabriel García Márquez, Gabo, el colombiano ganador del Premio Nóbel, se nos va, yo no sé si sea cierto o no eso de que le detectaron cáncer linfático; el hecho es que ha estado apareciendo en Internet una carta de despedida supuestamente de su autoría…de ser así, lo lamentaría pues es un gran escritor, quién no ha disfrutado alguna vez con alguna de sus increíbles, mágicas y profundas historias?? Pero en fin, al leer esta cadena me pareció que debía publicarlo pues contiene un mensaje valiosísismo para todos nosotros, jóvenes y no tan jóvenes, pues más que una carta de despedida es una filosofía de vida que todos deberíamos poner en práctica, recuerden que nunca sabemos cuándo será nuestro último día de vida, así que vivan intensamente cada día, nunca dejen de hacer lo que quieren hacer y si han dejado algo inconcluso por ahí (sea una historia de amor, una riña con su familia o qué se yo), resuélvanla hoy, NUNCA ES TARDE para volver a empezar!!

 

por un momento Dios se olvidará de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

 

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos…

 

Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

 

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

 

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy es última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría TE QUIERO y no asumiría tontamente que ya lo sabes.

 

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesites, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.

 

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.

 





Mi mamá me mimó (final)

18 04 2008

ESCENA 58: cuarto interiores día

Lucía está echada en su cama mirando al techo, pensativa, escuchando música de Roxette.

Lucía: Cuántas emociones para un solo día. Espero que al menos mañana me dejen faltar al colegio (queda en silencio). Esa música le gustaba a Lía, era su grupo favorito (sonríe) Nada que ver, definitivamente me quedo con Kat de Luna (pestañea y empieza a quedarse dormida).

ESCENA 69: cuarto interiores día

Lucía duerme pero se despierta por la música alta. Se despierta extrañada pues oye a alguien cantando en el baño. Se levanta e intenta ver quién está en el baño.

Lucía: ¿Quién será que no me deja dormir? (se acerca, intenta ver, abre despacio la puerta del baño).

ESCENA 60: baño interiores día

Lucía ve por una rendija y se sorprende al ver a una chica cantando y maquillándose frente al espejo. Entra, se acerca extrañada y ve su rostro por el espejo.

Lucía: ¿Quién eres?

Lía: (se arregla el cabello y voltea sonriendo) ¿Qué tal me veo?

Lucía: (asombrada) ¡Lía!

Lía: (con naturalidad) Claro que soy yo, ven!

ESCENA 61: cuarto interiores día

Lía saca un vestido del armario.

Lía: ¿Crees que este vestido sea el adecuado?

Lucía: No entiendo de qué hablas.

Lía: ¿No sabes? Hoy es la fiesta de Gaby, todo el mundo va a estar ahí.

Lucía: No hablo de eso, no sé quién eres…¿Cómo es posible que tú…?

Lía: …Sea la misma persona que escribió el diario verdad?

Lucía: Pues…sí.

Lía: (se sienta en la cama) Lo que pasó cambió mi vida, pero decidí que no me la arruinaría.

Lucía: Pero…

Lía: Aunque no lo creas, sí, soy tu mamá.

Lucía: Lía…yo…lamento tanto no haberte conocido.

Lía: Me conoces. Has vivido junto a mí cada una de mis experiencias, mis momentos más felices…y los más amargos. Fuiste mi cómplice durante tantos meses, me diste la fuerza para seguir adelante. Créeme que me hubiera encantado mantenerte en mi vientre para protegerte.

Lucía: A mí también me hubiera gustado, tal vez así no te hubiera perdido.

Lía: ¿Y quién dice que me has perdido? Yo siempre estoy aquí, en cada sonrisa tuya, en estas paredes y en tu corazón.

Lucía: (le besa la mano) Y claro que estás mamá, lo estás, pero dime algo, ¿cómo una chica como tú, alegre, que amaba la vida, pudo sacrificar su vida por…?

Lía: (le acaricia los cabellos, sonríe) Cuando seas madre, lo entenderás. Créeme que tú no tienes la culpa, te juro que por ti lo volvería a hacer mil veces.

Lucía: No digas eso.

Lía: Es la verdad, el verte tan grande, tan hermosa, hace que no me arrepienta de nada.

Lucía: ¿Por qué no puedes quedarte conmigo?

Lía: No es cierto, cada vez que tú necesites algo, si estás triste, nada más piensa mucho en mí y ya verás como te sientes mejor.

Lucía: Ay Lía, mamá, mi mamá (la abraza).

ESCENA 62: cuarto interiores día

Lucía está sentada en su escritorio, sube el volumen de la radio y escribe en un cuaderno.

Voz en off: Querido diario, en 24 horas mi vida ha dado un vuelco enorme: hoy empezó a gustarme la música de Roxette, aprendí que mis abuelos también cometen errores, como todos, y sobre todo hoy descubrí que tengo una mamá increíble y que sí me mimó, jeje…(deja el cuaderno y sale por el balcón a ver la calle).





Mi mamá me mimó (XV)

17 04 2008

ESCENA 49: sala interiores día

Lía sale a abrir la puerta.

Voz en off: Nosotros cometimos el error de dejarla sola, habíamos ido unos minutos a la farmacia y… en fin, seguro él la vigilaba.

Lía: (sorprendida) ¿Qué haces tú aquí?

Voz en off: No supimos qué pasó exactamente pero Claudio te llevó a la fuerza.

(Lía y Claudio forcejean, discuten, él saca a la niña del coche).

 

ESCENA 50: calle exteriores día

Claudio se va con la niña en su auto, Lía corre desesperada tras él.

Voz en off: Lía se encontraba fuera de sí. Entonces llegamos en el auto. Lía nos pidió que llamáramos a la policía, que Claudio acababa de irse contigo.

Lía llora y su mamá la toma de los hombros.

Voz en off: De pronto Lía, se metió al carro y arrancó a toda velocidad.

Lía: (llora y golpea el timón) ¿Dónde estás? ¿Dónde estás?

Lía gira hacia una avenida y logra divisar a lo lejos el auto de Claudio. Lía acelera y logra acercarse a él.

 

ESCENA 52: interior del auto interiores día

Claudio maneja y ve por el espejo retrovisor.

Claudio: Maldita sea! Pero si es esa loca! (gira en una esquina). El bebé llora en la parte de atrás del carro.

Claudio: (grita) ¡ Tú cállate bastarda! Ya vas a ver cómo terminas.

(suena una sirena de policía)

Claudio: ¡La policía! ¿Ahora qué hago?

 

ESCENA 53: interior del auto interiores día

Lía: ¡La policía! ¡Gracias a Dios! Tengo que detener a Claudio, no voy a dejar que te hagan daño Lucía (respira profundo, cierra los ojos y acelera).

 

ESCENA 54: calle exteriores día

Lía se pone delante de Claudio para cerrarlo cuando aparece un trailer en sentido contrario.

 

ESCENA 55: interior de auto interiores día

Lía queda impresionada y se tapa la cara.

 

ESCENA 56: calle exteriores día

El auto choca con el trailer. Claudio frena bruscamente, sale del auto, impresionado a ver la escena, llega la policía, él voltea, se ve acorralado y es esposado. La gente empieza a congregarse alrededor.

 

ESCENA 57: sala interiores día

Abuelo: Por la desesperación a lo que fuere, tu mamá no logró ver ese trailer.

Lucía derrama una lágrima y voltea a mirar fijamente el retrato de Lía.

Abuelo: Lo último que queremos es verte sufrir hija, eres lo que más amamos en la vida, pero era hora de que supieras la verdad, por dura que sea, así lo hubiera querido Lía.

Lucía (continúa viendo el retrato sonriente de Lía).

Lucía: (susurra) Lía.





Mi mamá me mimó (XIV)

17 04 2008

ESCENA 46: sala interiores día

Lía escribe en un cuaderno mientras su hija duerme en su coche.

Voz en off: Claudio nunca pagaría por lo que hizo, eso lo tenía claro, pero, ¿qué podía hacer? Más que rencor, lo que siento es miedo, no debería, pero tengo miedo de que quiera hacerme daño a mí o a Lucía, pero yo jamás lo permitiré; prefiero morir antes que le pase algo (tocan el timbre).

 

ESCENA 47: cuarto interiores día

Lucía busca en otras hojas del cuaderno.

Lucía: ¿Qué? No puede ser, aquí termina todo. ¡Abuela!

 

ESCENA 48: sala interiores día

Lucía baja las escaleras corriendo. Se detiene al ver a sus abuelos sentados en sofá tomados de la mano, observándola.

Lucía: No entiendo, el diario está como inconcluso, ¿qué pasó? ¿le faltan hojas?

Abuelo: Nosotros te dijimos que después de leerlo, responderíamos tus preguntas.

Lucía: (impaciente). Pues respóndame esto, no sé, me parece que la historia no termina aquí ¿o me equivoco?

Abuela: (contiene las lágrimas y acaricia el rostro de Lucía) Lo que pasa es que… ese diario quedó inconcluso…como la vida de tu mamá.

Lucía: Entonces…ahora sí me van a contar…¿cómo murió mi mamá?

Abuela: (se tapa la cara) Ay hija, es muy doloroso para mí.

Abuelo: Yo te lo diré Lucía, siéntate (se sienta). Su muerte fue la mayor prueba de amor que dio por ti, la razón principal para que la ames tanto como ella te amó a ti.

Lucía: (le brillan los ojos) ¿Por mí? ¿Es que mi mamá se murió por mi culpa?

Abuela: No Lucía, tú no tienes la culpa de nada. La culpa la tiene ese…

Abuelo: No  busquemos culpables, no tienen caso ya, mejor digamos que se debió a la fatalidad. Yo te lo voy a decir… Una tarde, mientras ella cuidaba de ti, alguien tocó la puerta.





Mi mamá me mimó (XIII)

14 04 2008

ESCENA 43: cuarto de hospital interiores día

Lía: (se despierta) Noooo! ¡Lucía!

Papá de Lía: (se acerca preocupado) ¿Qué te pasa Lía?

Lía: Mi hija, mi hija.

Papá de Lía: Tranquila, tu hija está bien.

Lía: ¿Pero dónde está? Quiero verla!

Lía: Tu mamá fue a buscar a la enfermera que tiene a la bebé.

Lía: ¿Enfermera? No, no puedo esperar, voy a buscarla (intenta pararse) Ay!

Papá de Lía: ¿Qué tienes? ¿Cómo vas a salir a buscarlas si te acaben de hacer una cesárea?

Lía: ¿Cesárea?

Papá de Lía: Claro, todavía estás convaleciente, debes descansar (le acomoda la almohada).

(Abren la puerta. Llega la enfermera con un bebé en brazos, se dirige a Lía).

Lía: (Nerviosa). Entréguemela, quiero verla.

Enfermera: Sí, aquí está. (se la entrega).

Lía: (destapa a la niña que duerme) Lucía, hija, mi amor (derrama una lágrima). Gracias a Dios que estás bien.

 

ESCENA 44: entrada del hospital interiores día

Lía sale con su bebé en brazos y sus padres. Entran al auto de su papá.

 

ESCENA 45: interior de auto interiores día

Claudio se encuentra en su auto, a las afueras de la casa de Lía.

Claudio: No te vas a librar de mí tan fácil Lía, te vas a arrepentir por haberme metido preso.





Mi mamá me mimó (XII)

13 04 2008

ESCENA 42: cuarto de hospital interiores día

Lía está echada en su cama pensativa. Un enfermero entra con el bebé.

Enfermero: (Abre la puerta) ¿Se puede?

Lía: (sonríe y se sienta) Ay! Sí, no se preocupe.

Enfermero: Tenga cuidado, no se esfuerce, recuerde que acaba de salir de una cesárea.

Lía: Está bien, está bien, déme a mi bebé por favor (estira los brazos).

Enfermero: Aquí está. Es una hermosa niña (se la entrega).

Lía: (suspira y sonríe, la carga) Bebé, hola soy yo (la destapa para ver su cara y queda horrorizada al ver que es una muñeca de trapo) ¿Qué es esto?

Enfermero: (se quita el gorro y la mascarilla) Te dije que era hermosa.

Lía: (nerviosa llora) Cla…Claudio…

Claudio: Sí, mi amor, vine por ti (intenta acercarse)

Lía: (grita) Suéltame, dime ¿dónde está?

Claudio: (extrañado) ¿Dónde está? ¿Quién?

Lía: (llora) No me hagas esto Claudio, dime dónde está mi hija.

Claudio: Pues…lo siento mi amor, pero no podía vivir con la duda de que esa mocosa fuera mía, así que…la maté.

Lía: No! ¡Me estás mintiendo! ¡Ella no puede estar muerta!

Claudio: ¿Cómo ves que sí? La maté con mis propias manos (le muestra las manos manchadas de sangre).

Lía: ¡Noooo! Mi hija!





Mi mamá me mimó (XI)

12 04 2008

ESCENA 37: exterior de la ONG exteriores día

Lina: De veras te felicito Lía. Realmente has avanzado mucho en las semanas que llevas, estás superando el trauma que te dejó tu ex novio.

Lía: (sonríe) Es verdad y sabes? Ya no quiero sentir rencor por Claudio, por eso que me hizo, creo que es la justicia la que se encargará de hacerle pagar.

Lina: Qué bueno que no guardes odios en tu corazón, eso sólo te haría más daño. Tu mejoría es notable Lía, por eso quería invitarte a que participases como expositora en la conferencia que daremos a fin de mes. Me encantaría que dieras tu testimonio.

Lía: (sonríe) ¿En serio quieres que yo sea una de las expositoras?

Lina: Sí, confío en que lo harás muy bien.

Lía: Claro, me encantaría, si en algo puedo ayudar a otras mujeres, yo feliz, gracias (abraza  a Lina).

 

ESCENA 38: sala interiores noche

Lía entra a su casa y encuentra a su papá.

Lía: Hola papi (le da un beso en la mejilla).

Papá de Lía: Te ves contenta.

Lía: Es que lo estoy, fíjate que voy a ser ponente en una conferencia, imagínate! Yo!

Papá de Lía: Qué bueno hija, pero yo tengo algo que decirte.

Lía: ¿Qué pasa papá? Por tu cara veo que no se trata de nada bueno.

Papá de Lía: Detuvieron a Claudio.

Lía: ¿En serio? Pues…qué bueno, ya era hora de que lo hagan.

Papá de Lía: Dentro de poco se iniciará el juicio y tendrás que acudir a testificar.

Lía: (desconcertada) Tendré que verlo de nuevo.

 

ESCENA 39: cuarto interiores noche

Lía se prueba un vestido de maternidad frente al espejo, sonríe.

 

Voz en off: No puedo creer que ya tenga que ponerme esta clase de vestidos para señoras embarazadas. Es increíble cómo has crecido bebé. El doctor dice que estás muy bien, no cabe duda que eres muy, muy fuerte, por eso creo, no, estoy segura de que serás mujer. (tocan la puerta)

Lía: Pasen

Mamá de Lía: Veo que por fin te decidiste a usar los vestidos de maternidad que te compré.

Lía: (sonríe) Pues sí, qué me queda.

Mamá de Lía: ¿Acaso no estás contenta con tu embarazo?

Lía: Claro que sí, he aprendido a querer mucho a este bebé.

Mamá de Lía: (le besa la frente) Me alegro tanto hija, estoy segura que algún día podrás consolidar una familia con alguien que te quiera y ser absolutamente feliz.

Lía: No mamá, no necesito un hombre para ser feliz, me basta con mi hijo.

Mamá de Lía: Pero Lía, mereces volver a enamorarte.

Lía: Ay mamá, seamos realistas, nadie se va a fijar en una chica de 17 años con un hijo. Además nadie me gusta ya?

 

ESCENA 40: cocina interiores día

La mamá de Lía sirve un café a su esposo mientras conversan.

Papá de Lía: ¿Lía sigue durmiendo?

Mamá de Lía: Sí, no te preocupes Genaro y cuéntame, ¿cómo va lo del juicio?

Papá de Lía: Empieza la próxima semana. Lía será una de las primeras en declarar por supuesto.

Mamá de Lía: La verdad yo no quisiera que asista, podría afectarle en su estado.

Papá de Lía: Pienso lo mismo, el juicio será demasiado engorroso.

Mamá de Lía: ¿Por qué lo dices?

Papá de Lía: Es que la defensa de Claudio quiere probar su inocencia valiéndose de que Lía ya estaba embarazada antes de la violación.

Mamá de Lía: ¿Y cómo pueden hacerlo?

Papá de Lía: Claudio dirá que la relación entre ellos iba muy bien y que la denuncia fue una manera de chantajearla para que se case con nuestra hija o algo así.

Mamá de Lía: ¡Desgraciados!

Papá de Lía: Podría sonar razonable para el juez y si es así, Claudio saldría libre.

(Lía escucha detrás de la puerta y apoya su cabeza, preocupada).

 

ESCENA 41: cuarto interiores día

Lía abre la puerta de su habitación y se sienta en su cama.

Voz en off: Papá tenía razón. Claudio logró salir bajo fianza gracias a las influencias de sus padres. Yo creía en la justicia y esta me falló.

(Lía se pone de pie, le viene un intenso dolor al vientre, lo toca, no puede mantenerse en pie) Mamá!





Mi mamá me mimó (X)

11 04 2008

ESCENA 32: comisaría interiores día

Comisario: ¿Entonces ese muchacho abusó de ti?

Lía: Sí.

Comisario: ¿Cómo así se conocían?

Lía: Pues…fuimos novios.

Mamá de Lía: Señor comisario, quiero agregar que ese tipo abusó de mi hija sabiendo que estaba embarazada de él.

Comisario: ¿Estás embarazada?

Lía: Sí.

Comisario: Bueno, la señorita deberá ser revisada por un médico que certifique la violación de la que fue víctima.

Lía: (mira nerviosa a su mamá).

Mamá de Lía: (toma su mano) ¿Es necesario que mi hija pase por eso?

Comisario: Absolutamente, los exámenes médicos deben ir junto a la denuncia de abuso sexual.

Mamá de Lía: ¿Y qué pasará con él? ¿Lo detendrán?

Comisario: El señor…Carmona deberá presentarse a prestar sus declaraciones. Estos casos requieren una larga investigación, posiblemente vayan a los tribunales en caso de que se encuentren suficientes pruebas en su contra.

Mamá de Lía: Es mucho tiempo, él podría huir.

Comisario: No lo creo, eso lo perjudicaría. Ustedes también deberán regresar, se les pedirá que ratifiquen sus declaraciones.

Lía: ¿Tener que declarar otra vez lo que pasó?

Comisario: Por supuesto, cuantas veces sea necesario.

 

ESCENA 33: cuarto interiores día

Lía mira la calle por su ventana. Su madre entra.

Mamá de Lía: Hola mi vida.

Lía: ¿A dónde fuiste mamá?

Mamá de Lía: A un lugar donde te pueden ayudar mucho, toma (le entrega un folleto).

Lía: (lo recibe) ¿Qué es esto doña Mara? (se sientan).

Mamá de Lía: Es una ONG formada por mujeres que han pasado, bueno, por lo que tú pasaste.

Lía: (se para) No necesito de esto mamá, no estoy enferma.

Mamá de Lía: Nadie ha dicho que lo estés. Pero el conversar sobre esto con otras mujeres que lo han superado o están en eso, te ayudará a restablecerte del todo.

Lía: Estoy bien ok? No necesito escuchar a esas mujeres.

Mamá de Lía: Hija, al menos haz la prueba. Ve y si no te gusta, no te pediré que vuelvas.

 

ESCENA 34: salón interiores día

Lía y su mamá ingresan al salón de la ONG.

Mamá de Lía: Este es el lugar del que te hablé, ¿qué te parece?

Lía: (mira alrededor) Pues no sé.

Mamá de Lía: Ahí viene Lina, la psicóloga.

Lina: Hola chicas. Tú debes ser Lía.

Lía: Sí, buenas tardes (le da la mano).

Lina: (estrecha su mano) No te preocupes, vas a estar bien aquí. Mi nombre es Lina Gutiérrez y seré tu asesora aquí.

Mamá de Lía: Bueno Lina, me la cuidas, yo vuelvo por ella más tarde.

Lía: ¿Te vas?

Mamá de Lía: (acaricia su pelo) Sí, mi amor, debes estar sola en tus sesiones, pero ya vengo después, sí? Nos vemos. (Le da un beso en la mejilla). Hasta luego Lina.

Lina: Hasta luego. Y bueno Lía, ¿qué te parece si nos vamos con tu grupo para que te conozcan?

Lía: No lo sé, no me siento preparada.

Lina: Escucha, nadie te obligará a hacer algo que no desees. Si no quieres contar tu experiencia, de acuerdo, no lo hagas, quizá mas adelante.

Lía: (asiente con la cabeza).

 

Mercedes: Yo era su secretaria, nunca tuve problemas con él, pero ese día estaba borracho y se me empezó a insinuar. Cuando fui al minibar para servirle otra copa de whisky como me había pedido, me tomó por la fuerza, así nada más (se seca las lágrimas con un pañuelo).

Lina: Eso es lo más común. Más de la mitad de casos de violación son perpetrados por conocidos nuestros. ¿Alguien quiere dar su opinión? ¿Lía tal vez?

Lía: (nerviosa) ¿Yo? Bueno, yo…yo te entiendo perfectamente Mercedes, lamento lo que te pasó y admiro la serenidad que muestras para hablar del tema.

Mercedes: (luego de secarse las lágrimas con un pañuelo, intenta sonreír).

 

ESCENA 36: salón interiores día

Lía: …y me violó, fue tan terrible, más aún porque yo llevaba a su hijo en mi vientre y no le interesó…