MISS MEMBRILLO V
ESCENA 19: interior de un auto interiores noche
Un lujoso auto se estaciona frente a la puerta de la casa de Marita.
Marita: (coge su cartera) Bueno, creo que llegamos. No te invito a que pases por obvias razones.
Rodolfo: Entiendo, qué pena, me hubiera encantado que sigamos…conversando.
Marita: (ríe) Este…disculpa la precariedad de mi casa, de esta vecindad, debo haberte decepcionado.
Rodolfo: (sonríe) Jamás, nada de eso. Tu casa se ve acogedora.
Marita: Gracias, eres muy lindo.
Rodolfo: Sí, lo sé (ambos ríen) ¿Podemos volvernos a ver?
Marita: Si tú quieres.
Rodolfo: ¿Qué tal mañana por la tarde en la recepción de mi hotel?
Marita: De acuerdo, tengo que irme, yo voy mañana.
Rodolfo: No te preocupes por eso, mi chofer puede pasar por ti.
Marita: (mira a la puerta) Mejor no (sonríe) Hasta mañana (se acerca a Rodolfo, lo mira a los ojos y lo besa en la mejilla).
ESCENA 20: sala interiores noche
Marita abre la puerta y entra sigilosamente. Todo está a oscuras. Las luces se prenden de repente. Sus padres la esperan de pie y sus hermanas Anita y Fátima se encuentran sentadas en el sofá.
Marita: (deja las llaves en la mesa con naturalidad) ¿Qué hacen despiertos a esta hora?
Carmen: Eso te preguntamos a ti María del Carmen.
Marita: ¿Yo?…vengo de casa de Tere, ¿no se los dije?
José: (enérgico) ¡Mientes! ¡Eres una mentirosa! (Anita y Fátima se asustan). Miren a su hermana hijas. Aprendan qué es lo que no se debe hacer.
Carmen: (se acerca a Marita y la coge del brazo) ¿Qué pasa contigo?
Marita: No pasa nada mamá (se suelta del brazo) Entiendan que ya no soy una niña, ya tengo 18 años.
José: ¡Mocosa malcriada! (se acerca y le da una bofetada).
Carmen: (se pone delante de Marita) José por favor! (llora)
(Anita se tapa los ojos y Fátima la abraza).
José: Ya me tienes harto, desde que acabaste el colegio a duras penas, no haces nada más que verte al espejo.
Marita: Tú eres quien me tiene harta a mí papá (grita y llora) Tú, que nos has dado una vida de miseria, tan mediocre, así que no te vengas a hacer el recto.
José: (se le cae una lágrima, se sienta y se coge la cabeza) No vas a salir ni conversar con nadie por un mes, estás castigada.
Marita: (llora) Nunca vas a cambiar, me das pena (corre a su cuarto).
Carmen: Marita (mira a Anita y Fátima) ustedes váyanse a dormir, son las dos de la mañana, necesitan dormir (se van).