MISS MEMBRILLO IX
ESCENA 25: puerta de la casa de Marita exteriores día
Marita abre la puerta.
Tere: Pensé que estabas castigada.
Marita: Lo estoy, así que no puedo hacerte pasar.
Tere: Ah, ya y por cierto, ¿qué pasó con Banchero? Te fuiste con él y a mí me dejaste sola en la fiesta.
Marita: Ah, Rodolfo…Nada, no pasó nada, simplemente salimos de ahí para conversar un poco.
Tere: ¿No pasó nada con él? No te creo.
Marita: (esboza una sonrisa) Bueno, ayer le di un beso.
Tere: ¿Sí? ¡Qué bueno! Al menos se te hizo…pero en fin, si vine es porque quería hablar contigo, no sabes lo que pasó ayer con Nico…
Marita: (ignorándola) ¿Sabes? Me propuso irme a la capital con él. Lo estoy pensando.
Tere: (boquiabierta) ¿Qué? No estarás hablando en serio verdad?
Marita: Es muy en serio, justo estaba viendo que ropa ponerme para verlo luego.
Tere: No creo que hagas eso ¿Piensas realmente abandonar a tu familia?
Marita: Con ellos jamás voy a salir de esta pobreza, son un obstáculo para lograr mis objetivos en la vida.
Tere: ¿Te volviste loca o qué te pasa Marita? ¿Cómo puedes hablar así? Tus papás se rompen el lomo para cumplir tus caprichos y tú piensas pagarles así? Tendrías que ser una estúpida para dejarlos.
Marita: ¿Perdón? ¿Y a ti qué te pasa? Además ¿a ti qué te importa? Mejor cállate, eres una ordinaria.
Tere: Pues sí, quizá sea una ordinaria, pero es mejor eso que ser una cabeza hueca como tú.
Marita: (ríe con sarcasmo) ¡Vaya! Hasta que dijiste lo que en verdad piensas de mí, eres igual que todas esas tontas que me envidian.
Tere: (decepcionada) Yo no tengo nada que envidiarte.
Marita: ¿Qué no? Mírame (se da una vuelta) Ahora hazlo tú.
Tere: No lo haré.
Marita: Claro, sabes que saldrías perdiendo. Sabes que yo soy…bueno, para qué decirlo, mientras que tú…
Tere: ¿Yo qué?
Marita: Eres tan fea, por eso me odias, porque nunca nadie se ha enamorado de ti, ni siquiera ese poca cosa de tu vecino…¿Nico se llama verdad?
Tere: (con lágrimas) ¿Sabes? Ojalá sea cierto y te vayas con ese ricachón, así no volveré a ver tu linda cara (se limpia las lágrimas) ¡Hasta nunca! (se va).
Marita: (grita) ¡Lárgate! No te necesito (susurra) ¡Pobre diabla! No necesito de ti ni de nadie, yo sola me basto y me sobra (cierra su puerta y se recuesta en ella, sus ojos están rojos).
ESCENA 26: dormitorio interiores día
Marita da vueltas alrededor de su habitación.
Marita: Ya son casi las 7. Rodolfo debe estar a punto de irse, pero no, no puedo permitir que se vaya sin mí. Tengo que salir de aquí como sea (saca de debajo de la cama una maleta). Me iré con él, como que me llamo Marita Villanueva que lo convenzo de llevarme (pone llave a la puerta y empieza a poner ropa del ropero en la maleta). ¿Y si dejo una carta a Fátima para que se las dé a mis padres? No, no se lo merecen. Ya es tarde (mira su reloj). Si no me voy ahora, no lo alcanzo (mira la caja de cartas) Son parte del pasado (voltea, mira la caja y la toma. Saca la tapa y guarda la orquídea seca. Camina por su cuarto, acaricia el clóset, su cama y se va por la ventana).
ESCENA 27: puerta de hotel exteriores día
Un chofer guarda unas maletas en el capote del coche y se dirige al asiento del conductor. Rodolfo sale del hotel y se sienta al lado del conductor.
Chofer: ¿Listo joven?
Rodolfo: Sí, quiero irme cuanto antes de este lugar…¿Oíste eso?
Chofer: No señor, yo no escuché nada.
Rodolfo: Vino de…atrás (Marita se asoma por el asiento delantero) ¡Marita! ¿Pero qué haces aquí?
Marita: Rodolfo, por favor, te lo pido por lo que más quieras, no me dejes aquí.
Rodolfo: Marita, baja ahora mismo del carro, no quiero que me metas en problemas.
Marita: (triste) Por favor, prometo no causarte problemas, es que mis padres..me echaron de la casa, no tengo adónde ir.
Rodolfo: ¿Qué te echaron? Pero…como así? En fin, eso no importa baja del carro, por favor ( baja del carro y abre la portezuela de atrás).
Marita: (con los ojos llorosos baja del carro y lo abraza) Por favor Rodolfo, no sabes lo importante que es para mí, llévame contigo, no puedo alejarme de ti (llora).
Rodolfo: (desconcertado la abraza).
ESCENA 28: casa de Tere exteriores día
Carmen y Fátima conversan con Tere en su sala.
Carmen: (acongojada) Trata de recordar Tere, Marita no te dijo nada?
Tere: (dudando) No puedo creer que Marita se haya ido.
Carmen: Entonces sí sabes algo.
Tere: (nerviosa) ¿Saber?…No, yo, yo no sé nada.
Fátima: ¿Estás segura? ¿Acaso ayer no fuiste a verla?
Tere: Marita estaba castigada, solo la vi un minuto (toma las manos de doña Carmen) Tenga fe señora, quizás Marita haya recapacitado y ya esté en su casa.
Carmen: (llora) Sí, puede que tengas razón. Gracias Tere. No te quitamos más tu tiempo. Hasta luego. (se retira).
Tere: ¡Doña Carmen!
Carmen: ¿Sí? Dime hija.
Tere: Si me entero de algo, voy a su casa.
Carmen: Te lo voy a agradecer hija.
ESCENA 29: sala de casa de Marita interiores noche
José está sentado en el comedor de espaldas. Fátima y Carmen acaban de llegar. José se quita los lentes y mira a su esposa.
José: ¿Y? ¿Qué averiguaron?
Fátima: (se quita el abrigo y lo pone el sofá) Nadie sabe nada.
Carmen: (se sienta en el sofá, se limpia las lágrimas con un pañuelo) Tenemos que seguir buscándola. Algo puede haberle pasado.
José: Lo único que le pasa es que se largó. Recuerda que “este mundo de miseria” no es para ella.
Carmen: José, por favor, no creo que sea la hora de reproches.
José: Si no son reproches, es la verdad. Si ustedes quieren buscarla, háganlo, pero eso sí, aquí no me vuelve. No quiero que contamine a mis hijas, mis únicas hijas. Hoy, Marita ha muerto para mí.
Rosa dijo:
Julio 9, 2008 a 5:42 pm
fuira oe , solo porue ya no es senhorita va a dejar de ser tu hija, en fin, troglodita