MISS MEMBRILLO XV
ESCENA 39: habitación de hotel interiores noche
Marita abre la puerta de su cuarto, prende las luces, deja su maletín en la silla y se dirige al baño para ducharse.
ESCENA 40: habitación interiores noche
Marita se está secando el cabello y sale del baño. Se asusta cuando ve a Rodolfo sentado frente a ella.
Marita: ¡Rodolfo, me asustaste!
Rodolfo: Ah, sí? ¿Por qué? Será que no tienes la conciencia tranquila ¿Dónde estabas?
Marita: ¿No lo ves? He estado aquí.
Rodolfo: Hace una hora vine y no estabas.
Marita: (se va al tocador) Ah! Salí un rato a pasear, como me tienes todo el día abandonada…
Rodolfo: No mientas, sé perfectamente dónde estuviste.
Marita: (nerviosa) ¿Y dónde estaba según tú?
Rodolfo: Según yo no, según Gardenia Jerí… ¿te suena el nombre?
Marita: (con dudas) Mmm… no sé, creo que organiza un concurso de belleza no?
Rodolfo: Así es, es la organizadora del Miss Perú, concurso donde tú participarás nada más y nada menos que como representante de Lima.
Marita: (inmóvil) ¿Ella te dijo eso?
Rodolfo: (estalla) ¿Cómo pudiste hacerme esto? Gardenia es muy amiga de mi mamá. No conforme con no cumplir lo que me prometiste, se te ocurrió contarle de lo nuestro ¿Qué pretendías?
Marita: (temerosa) Te juro que yo no le dije nada.
Rodolfo: ¡Pero se lo dejaste entrever! Te dije que no quería que estuvieras en ese maldito concurso, pero no me hiciste caso. Te dije que si lo hacías, podías despedirte de mí.
Marita: (intenta tomarlo de las manos) Mi amor, es que tú no entiendes…
Rodolfo: (grita) Lo único que entiendo es que eres una pobre estúpida, estuviste a punto de tirar por la borda mis planes.
Marita: ¿Planes? A ver, no entiendo, además después de todo, ¿cuál es el problema de que se enteren de lo nuestro?
Rodolfo: Ese no es tu problema. Quiero que te vayas de aquí.
Marita: (solloza) No Rodolfo, tú no puedes hacerme esto…
Rodolfo: Claro que puedo (abre el ropero y saca unas maletas) Ya te ahorré el trabajo y traje unas maletas.
Marita: (intenta abrazarlo y llora) No, por favor ¡Cómo puedes olvidar lo que hemos vivido, yo me entregué a ti, fuiste mi primer hombre!
Rodolfo: Todo eso forma parte del pasado, tómalo como un buen rato que pasamos ¿acaso me creíste tan imbécil para tomarte en serio? Desde el primer momento me di cuenta que eras una cualquiera, una arribista que creyó que yo sería su escalera para ascender, pero te equivocaste conmigo. Ahora búscate otro que sea tu minita de oro.
Marita: No, no es así Rodolfo, yo te amo!
Rodolfo: (ríe con sarcasmo) Sí, claro, tanto como yo a ti. Escucha, tengo que salir pero volveré en una hora y si sigues aquí, yo mismo tiro tus trapos a la calle (la toma del brazo) Quedas advertida (sale y azota la puerta).
Marita: (llora desconsolada, se limpia las lágrimas) Maldito seas, Rodolfo Banchero, la vida da muchas vueltas y juro que te vas a arrepentir.