ESCENA 96: puerta de Escuela de Bellas Artes exteriores día
Abren la puerta a Marita y Lidia para que salgan. Ellas salen, dan un paso, se miran la una a la otra y gritan, agarrándose de las manos.
Marita: ¿Viste lo guapo que era?
Lidia: ¡Sí! Y vas a tener la suerte de que te retrate.
Marita: Haré que vaya a mi casa todos los días, solos los dos.
Lidia: Solos los tres porque yo quiero verlo, además tú eres una mujer casada.
Marita: (se molesta) Ni creas que por eso vas a tener el camino libre, eso sí que no.
Lidia: Tienes un marido que te adora, no pretenderás engañarlo.
Marita: (mira a otro lado) Yo no he dicho eso, simplemente quiero contemplarlo.
Lidia: O sea que ni bebes ni dejas beber.
Marita: Digamos que sí (camina en dirección al auto, el chofer le abre la puerta y ella entra mientras Lidia se la queda viendo).
ESCENA 97: sala de mansión interiores día
Marita se sienta en el sofá y Beto le indica cómo modelar.
Marita: ¿Así está bien? (se echa en el sofá).
Beto: (se acerca) No, tienes que cruzar las manos así y tu rostro, dale una expresión más apacible.
Marita: Ay, tal como la Monalisa?
Beto: No, ¿cómo crees? Tú eres más linda que ella.
Marita: (sonriendo) Es que también estoy en manos de un excelente pintor.
Beto: (se sonroja) No exageres, hago lo que puedo, pero con una musa inspiradora como tú no me será difícil (Ambos se miran fijamente. Pasión entra a la sala).
Pasión: (toma de los brazos a Marita) ¿Y cómo van con el retrete?
Marita: Retrato Pasión, retrato.
Pasión: Ya, eso ¿qué tal va?
Beto: Apenas voy a empezar.
Pasión: No puedo creerlo, tiene que acabarlo pronto, sino mi Marita se va a enojar si no le cumple.
Marita: (mira a Pasión) Pasión, por favor.
Beto: (sonríe y mira a Marita) No se preocupe, le prometo que su señora esposa no tendrá quejas de mí (Marita le sonríe a Beto, Pasión la mira y le besa la mejilla).
ESCENA 98: oficina de Pasión interiores día
Pasión está escribiendo en unos papeles. Manuel entra a la oficina.
Manuel: Alguien te busca.
Pasión: (sin mirarlo) ¿Quién es?
Lidia: (entra a la oficina, se pone al lado de Manuel y lo mira).
Pasión: (se levanta, parece no recordarla bien) Tú…¿no eres la amiga de Marita?
Lidia: (se acerca y le estrecha la mano) Así es, soy Lidia y necesito hablar con usted (mira a Manuel) a solas.
Manuel: No pues, si yo ya me estaba yendo (se retira).
Pasión: Siéntese por favor Lidia (se sienta).
Lidia: (se sienta) Muchas gracias.
Pasión: Y dígame, ¿de qué necesita hablar conmigo?
Lidia: De la única persona en común que conocemos, de Marita.
Pasión: (preocupado) No entiendo, ¿sucede algo con mi esposa?
Lidia: (se coge el cabello) Lamento decirle esto, pero Marita y yo somos amigas. Me he dado cuenta, casi podría asegurar que ella y Beto, el pintor…tienen algo que ver.
Pasión: (se levanta de la silla) ¿Cómo dice?