MISS MEMBRILLO XXXVII

28 09 2008

ESCENA 96: puerta de Escuela de Bellas Artes exteriores día

Abren la puerta a Marita y Lidia para que salgan. Ellas salen, dan un paso, se miran la una a la otra y gritan, agarrándose de las manos.

Marita: ¿Viste lo guapo que era?

Lidia: ¡Sí! Y vas a tener la suerte de que te retrate.

Marita: Haré que vaya a mi casa todos los días, solos los dos.

Lidia: Solos los tres porque yo quiero verlo, además tú eres una mujer casada.

Marita: (se molesta) Ni creas que por eso vas a tener el camino libre, eso sí que no.

Lidia: Tienes un marido que te adora, no pretenderás engañarlo.

Marita: (mira a otro lado) Yo no he dicho eso, simplemente quiero contemplarlo.

Lidia: O sea que ni bebes ni dejas beber.

Marita: Digamos que sí (camina en dirección al auto, el chofer le abre la puerta y ella entra mientras Lidia se la queda viendo).

ESCENA 97: sala de mansión interiores día

Marita se sienta en el sofá y Beto le indica cómo modelar.

Marita: ¿Así está bien? (se echa en el sofá).

Beto: (se acerca) No, tienes que cruzar las manos así y tu rostro, dale una expresión más apacible.

Marita: Ay, tal como la Monalisa?

Beto: No, ¿cómo crees? Tú eres más linda que ella.

Marita: (sonriendo) Es que también estoy en manos de un excelente pintor.

Beto: (se sonroja) No exageres, hago lo que puedo, pero con una musa inspiradora como tú no me será difícil (Ambos se miran fijamente. Pasión entra a la sala).

Pasión: (toma de los brazos a Marita) ¿Y cómo van con el retrete?

Marita: Retrato Pasión, retrato.

Pasión: Ya, eso ¿qué tal va?

Beto: Apenas voy a empezar.

Pasión: No puedo creerlo, tiene que acabarlo pronto, sino mi Marita se va a enojar si no le cumple.

Marita: (mira a Pasión) Pasión, por favor.

Beto: (sonríe y mira a Marita) No se preocupe, le prometo que su señora esposa no tendrá quejas de mí (Marita le sonríe a Beto, Pasión la mira y le besa la mejilla).

ESCENA 98: oficina de Pasión interiores día

Pasión está escribiendo en unos papeles. Manuel entra a la oficina.

Manuel: Alguien te busca.

Pasión: (sin mirarlo) ¿Quién es?

Lidia: (entra a la oficina, se pone al lado de Manuel y lo mira).

Pasión: (se levanta, parece no recordarla bien) Tú…¿no eres la amiga de Marita?

Lidia: (se acerca y le estrecha la mano) Así es, soy Lidia y necesito hablar con usted (mira a Manuel) a solas.

Manuel: No pues, si yo ya me estaba yendo (se retira).

Pasión: Siéntese por favor Lidia (se sienta).

Lidia: (se sienta) Muchas gracias.

Pasión: Y dígame, ¿de qué necesita hablar conmigo?

Lidia: De la única persona en común que conocemos, de Marita.

Pasión: (preocupado) No entiendo, ¿sucede algo con mi esposa?

Lidia: (se coge el cabello) Lamento decirle esto, pero Marita y yo somos amigas. Me he dado cuenta, casi podría asegurar que ella y Beto, el pintor…tienen algo que ver.

Pasión: (se levanta de la silla) ¿Cómo dice?





MISS MEMBRILLO XXXVI

26 09 2008

ESCENA 94: Escuela de Bellas Artes interiores día

Marita y lidia caminan por un pasadizo acompañadas de un señor que les muestra el lugar. Marita se saca los lentes de sol y mira los cuadros a su alrededor.

Sr. Garcini: Como ve, estos hermosos cuadros fueron pintados usando modernas técnicas europeas.

Lidia: Sí, ya vemos, en definitiva, son muy buenos.

Marita: Señor Garcini, queremos ver lo que le pedí.

Señor Garcini: (se acerca a la puerta de un salón) Sí, precisamente aquí estudian los alumnos del último año. Hay muy buenos alumnos, expertos en lo que usted necesita.

Marita: (despectivamente) ¿Alumnos? Señor, cuando le pedí que me recomiende un pintor, me refería a un egresado, al mejor del medio.

Señor Garcini: (ofendido) Señorita, sepa usted que estos alumnos son excelentes, dominan a la perfección la técnica del óleo.

Marita: Está bien, está bien. Quiero hablar con uno de ellos, pero si no me convencen, acudiré a otro lugar.

Sr. Garcini: En estos momentos están en clase, pero puede esperarlos en la sala principal.

Marita. (se enoja, se dirige a un sofá y se sienta).

ESCENA 95: sala principal interiores día

Marita está sentada con cara de molesta. Lidia está recostada en su hombro durmiendo. Marita la despierta, mira su reloj. El señor Garcini llega con un joven.

Sr. Garcini: Aquí está el joven que le prometí.

Marita: (salta de un brinco y se pone de un pie, sonríe coquetamente, voltea a ver a Lidia que está boquiabierta. Se miran y Marita le da la mano al joven).

Marita: Muchísimo gusto, yo soy María del Carmen Villanueva (se estrechan la mano).

Lidia: (le da la mano) Hola, yo soy Lidia.

Beto: (sonríe) Mi nombre es Juan Alberto Díaz, pero pueden llamarme Beto.

Marita. Y tú puedes llamarme Marita.

Lidia: Y a mí Lidia (ríen).

Marita: Justo le comenté al señor Garcini que quería un talento nuevo para que fuera quien me retratase (mira a Garcini) ¿no es así?

Sr. Garcini: (sin saber qué decir) Ah, sí, sí, por eso les traje al joven Díaz, es el mejor de su clase.

Lidia: (lo mira fijamente) No dudamos que sea el mejor.

Marita: Por supuesto (sonríe a Beto y éste le sonríe).





MISS MEMBRILLO XXXV

23 09 2008

ESCENA 90: comedor interiores noche

La empleada sirve a Marita y Pasión. Ambos empiezan a comer.

Pasión: (prueba) Sabe bien, ¿qué es esto?

Marita: Consomé de pollo.

Pasión: ¿Consomé?

Marita: Es como un caldo pero más fino.

Pasión: ¿Y por qué comida tan suavecita? Que yo sepa aquí no hay nadie enfermo. Mañana me mandas a hacer mi sancochado.

Marita: (toma la sopa y hace un gesto de incomodidad) Ay Pasión, esa es comida de pobres.

Pasión. A propósito, hoy día hemos gastado demasiado entre vestidos, peluquería, muebles…

Marita: ¿Qué te quejas? ¿Acaso no tienes mucho dinero?

Pasión: Sí, pero en estos días he pasado lo que tenía presupuestado y no hay que excedernos.

Marita: (golpea la mesa y se para) Lo único que faltaba es que fueras un tacaño. Prometiste darme lo que quisiera!

Pasión: Está bien. No te irrites, olvida todo lo que te dije.

Marita: (se sienta y toma un poco de consomé).

Pasión: (le toma la mano) No te enojes Marita. A ver, pídeme lo que quieras.

Marita: (lo mira seria) No hay que excedernos.

Pasión: Olvídate, pídeme nomás.

Marita: (sonríe) Pues, hay algo que muero por tener.

ESCENA 91: oficina de Pasión interiores día

Pasión está en su escritorio y Manuel está de pie, ambos conversan.

Manuel: (boquiabierto) ¿Un auto? ¿Le regalaste un auto?

Pasión: Sí, no sabes lo contenta que estaba.

Manuel: (mira a otro lado) Sí, me imagino…¿Y cómo le compraste ese carro? Por las puras tienen chofer entonces.

Pasión: No estaba muy de acuerdo pero me convenció, quería engreírla un poco.

Manuel: Tu chofer va a tener doble trabajo.

Pasión: Por ahora, Marita aprenderá a manejar.

Manuel: ¿Mujer al volante? Este sexo débil quiere hacer lo mismo que nosotros, ¿y tú se lo permites?

Pasión: (se encoge de hombros).

Manuel: Pasión, tienes que tener bien puestos los pantalones con esa muchacha, podrías acabar muy mal, yo sé por qué te lo digo.

Pasión: Nos amamos Manuel ¿qué de malo podría suceder?

ESCENA 92: puerta de vecindario exteriores día

Un carro lujoso se estaciona frente a la vecindad. Todos los vecinos miran. El chofer sale del auto y abre la portezuela de atrás. Sale Marita y entra a la vecindad.

ESCENA 93: cuarto de Lidia interiores noche

Tocan la puerta y Lidia abre la puerta. Marita le sonríe.

Lidia: (sorprendida) ¡Marita! (se abrazan) ¡Qué bien te ves!

Marita: (entra al cuarto, voltea) Apúrate y cámbiate, necesito que me acompañes.

Lidia: ¿A dónde?

Marita: A la Escuela de Bellas Artes.

Lidia: (extrañada) ¿Qué? ¿Escuela?





MISS MEMBRILLO XXXIV

19 09 2008

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ESCENA 86: puerta de mansión exteriores día

Marita y Pasión bajan de un lujoso carro. Pasión está tapándole los ojos a Marita. Están frente a la reja de una mansión.

Marita: (ríe) Ay ya Pasión, déjame ver.

Pasión: (sonriente) Ten paciencia Marita, unos segundos más (un empleado abre la reja, Marita y Pasión caminan hasta la puerta principal).

ESCENA 87: mansión interiores noche

Una sirvienta abre la puerta. Marita continúa con los ojos cerrados y entra guiada por Pasión.

Pasión: Ahora sí querida, puedes abrir los ojos.

Marita: (abre lentamente los ojos, mira la casa asombrada y sonriente) Está increíble, no me digas que esta mansión…

Pasión: Sí, será nuestro nidito de amor (le coge la mano).

Marita: (mira hacia la sala) Sí, pero acá le faltan muebles.

Pasión: Compré sólo lo indispensable. Quiero que tú le pongas tu toque personal (toca su nariz).

Marita: (se separa de él, sube las escaleras) Voy a hacer de esta casa, de esta casota, la mejor de todas (baja de nuevo).

Pasión: (sonriente) Ahora te quiero presentar a los que trabajarán para ti. Julia, la cocinera, Marco es el jardinero, Carlota es la sirvienta y a Ignacio, el chofer, ya lo conoces.

Marita: (sonríe con altivez) Bueno, espero que me obedezcan en todo y nos llevaremos muy bien.

ESCENA 88: centro comercial interiores día

Marita camina por una tienda de ropa, escoge varios trajes y se va al probador. Pasión con cara de aburrido la espera sentado en un sofá. Se ve a Marita probándose uno y otro vestido. Luego se retiran con muchos paquetes.

Marita: Está bien, aún hay tiempo de ir a ver los muebles. Por allá! (señala y camina).

ESCENA 89: mueblería interiores día

Marita se echa sobre un sofá.

Marita: ¡Qué bien se sienten! Cómprame éstos Pasi.

Pasión: ¿Cómo están?

Vendedor: Un millón de intis señor. Es una ganga para estos finísimos muebles.

Pasión: (sorprendido) ¿Un millón? No creo que pueda…

Marita: Ya pues Pasi (sonríe).





MISS MEMBRILLO XXXIII

17 09 2008

ESCENA 83:cuarto de Lidia interiores noche

Lidia está sentada leyendo un libro, trata de concentrarse, no puede y cierra el libro.

Lidia: (ríe pícaramente) Qué lata tener que estudiar mientras otras tienen el mundo a sus pies…¿Qué estará haciendo Marita? ¡Qué envidia! …Aunque tener que besar al vejete ese, qué asco! Ni modo, ella también tendrá que sacrificarse. Ojalá siga mis consejos al pie de la letra.

ESCENA 84: oficina de Pasión interiores noche

Manuel lee unos documentos, hace un esfuerzo por entenderlos, no puede y camina por la oficina.

Manuel: Necesito que Pasión esté aquí, no entiendo nada de esto, pero él está en Cusco con su flamante esposa, la tal Marita…hay algo en ella que no me convence. Más le vale hacer feliz a mi compadre, sino se las va a ver conmigo.

ESCENA 85: habitación interiores noche

Pasión está echado en la cama. Marita entra a la habitación lentamente, lleva puesta una bata.

Pasión: (se pone de pie y estira su mano para tomar la mano de Marita) Preciosa, te ves preciosa.

Marita: (sonríe tímidamente y se quita la bata).

Pasión: (se acerca, acaricia sus hombros y le besa el cuello excitado) Mi amor, mi amor.

Marita: (mira de frente, seria, recuerda las palabras de Lidia).

Voz en off: Cierra los ojos y míralo por dentro. Pasión puede darte todo lo que quieras.





MISS MEMBRILLO XXXII

15 09 2008

marita y pasion en cusco

ESCENA 77: calle exteriores día

Marita y Pasión caminan por las calles de Cusco. Marita mira a todos lados. Ambos sonríen, Pasión señala un lugar y se dirigen allá.

ESCENA 78: plaza exteriores día

Marita y Pasión se sientan en una banca de la plaza de armas.

Pasión: ¿Ya te cansaste?

Marita: (suspira) Sí, pero sólo un ratito porque no quiero que dejemos de pasear.

Pasión: Ajá, se ve que te encantó la ciudad.

Marita: Sí, qué bello es Cusco, gracias por haberme traído aquí.

Pasión: Yo creía que te ibas a decepcionar, como querías tanto ir a París.

Marita: Sí, en buena hora que no fue así, este lugar es maravilloso.

Pasión: Es por mi trabajo que no podíamos ir muy lejos, pero en unos meses te prometo llevarte por toda Europa.

Marita: (lo mira y sonríe) Bueno.

Pasión: Mucho descanso niña, es hora de seguir, que aún no conoces lo mejor (la ayuda a ponerse de pie).

ESCENA 79: Sacsayhuamán exteriores día

Marita pasea, observa la fortaleza. Luego posa para Pasión que le toma una foto.

ESCENA 80: puquio exteriores día

Marita bebe del manantial, mira a Pasión que la contempla fijamente. Ella le echa un poco de agua y corre. Él la atrapa, los dos ríen y se abrazan.

ESCENA 81: Machupicchu exteriores día

Marita y Pasión observan el lugar. Marita se sienta y luego se recuesta. Pasión se echa a su lado, le acaricia la cara, va a besarla pero ella se para de un brinco y lo llama para seguir adelante, sonriéndole.

ESCENA 82: restaurante exteriores día

Un mesero sirve los platos a Marita y Pasión. Ella come un bocado rápidamente.

Pasión: (cogiendo el tenedor) No sabía que tenías tan buen apetito.

Marita: (bebe un vaso de chicha de jora) Es que hace mucho no comía bien (se limpia con una servilleta) por lo del concurso, comía puras verduritas.

Pasión: Ah, pero esa época terminó, ahora no tendrás limitaciones.

Marita: No, tampoco quiero estar gordita, si no, no me vas a querer.

Pasión: (le toma la mano) Yo te quiero como eres.

Marita: (come un bocadillo) ¡Qué rica está esta pachamanca!

Pasión: Marita, quería preguntarte ¿cuándo iremos a Chimbote para que te reúnas de nuevo con tus padres?

Marita: (deja su plato) Pasión, creo que ya hablamos de eso y te dije que cuando Rodolfo me convenció de ser mi representante y venir a Lima para trabajar como modelo, mis padres no lo aceptaron y no me fui en las mejores condiciones.

Pasión: Es que yo me prometí que cuando te encontrara te llevaría con ellos, no saben nada de ti.

Marita: Está bien, quizá más adelante vayamos a Chimbote, pero no ahora, entiéndeme sí? Ahora hablemos de otras cosas mejor, ¿por qué no me cuentas cómo surge la idea de llamarte Pasión?

Pasión: ¿Es que no te gusta?

Marita: Es un nombre poco usual, no me lo vas a negar.

Pasión: Cuando era niño me avergonzaba mi nombre, todos se burlaban de mí.

Marita: ¡Pobrecito! Pero no me has respondido.

Pasión: ¡Pasión! Me lo puso mi madrecita, que en paz descanse. Ella era de Abancay, era campesina. Cuando estaba embarazada de mí, aprendió a leer. Entonces tomó afición por leer poesías. Había una poesía llamada Pasión, de un poeta de la calle. Le gustó mucho y decidió llamarme así.

Marita: (comiendo, sonríe) Qué linda historia Pasión, ¿y cómo llegó de Abancay a Chimbote?

Pasión: (cara de tristeza) No lo tengo muy claro, no sé quién era mi padre, creo que era un hacendado, la cosa es que él quería deshacerse de mí y mi mamá huyó lo más lejos que pudo para que no me hicieran daño.

Marita: Siento mucho si te incomodé.

Pasión: No, está bien, ¿y tú qué dices? ¿hago honor a mi nombre o no?

Marita: Ya lo creo que sí. Tus palabras, tus detalles, has de ser muy experimentado en el amor.

Pasión: No creas.

Marita: Sí, debes haber tenido suerte con las mujeres verdad?

Pasión: He tenido oportunidades pero…

Marita: ¿Pero qué?

Pasión: Mira, es que yo siempre esperaba encontrar al amor de mi vida para entregarme a ella y me mantuve casto todos estos años hasta que te conocí.

Marita: (se dispone a comer pero se queda inmóvil) ¿Quieres decir que nada?

Pasión: Nada.

Marita: ¿Nada de nada?

Pasión: No, mi amor, puedes preguntarle a Manuel.

Marita: (ríe) ¿A Manuel?

Pasión: Claro, él es mi confidente y mi mejor amigo.

Marita: (sonríe).

Voz en off: Para colmo, no sabe comportarse en la cama, ¿qué voy a hacer?





MISS MEMBRILLO XXI

11 09 2008

ESCENA 75: oficina interiores día

Manuel y Pasión revisan juntos un documento. Pasión le enseña cómo enviarlo, discuten eso cuando la llegada de Marita los interrumpe.

Marita: (de pie en la puerta sonríe) Hola Pasión Chávez.

Pasión: (atontado, se le caen los papeles y Manuel los recoge. Se para y camina, se pone al frente de Marita) María del Carmen, es un placer volver a verte (le besa la mano).

Marita: Me preguntaba si podíamos hablar…a solas (mira a Manuel).

Manuel: (se pone al lado de Marita) Señor Chávez, recuerde que tenemos una reunión de directorio.

Pasión: (mira fijamente a Marita, sonriente) Cáncelala, diles que estaré ocupado toda la mañana.

Manuel: Pero…

Pasión: Ya te puedes retirar Manuel.

Manuel: (se enoja y se va).

Pasión: Siéntate por favor.

Marita: Prefiero decírtelo de pie.

Pasión: Como quieras Marita, todo será como tú quieras.

Marita: Fui yo la que dije que no quería verte y soy yo la que he venido hasta aquí. Respetaste mi decisión a pesar de lo injusta que fui contigo. Tengo tanto que agradecerte, tus cartas llenaron parte de mi vida, es que aún no puedo creer que yo haya podido despertar un amor tan grande y verdadero (le acaricia la cara).

Pasión: (cierra los ojos y besa su mano) No digas… no digas más Marita, sólo abrázame muy fuerte.

Marita: (lo abraza y hace un gesto de incomodidad).

Pasión: (la abrazar fuerte) Esperé este momento por años y por fin ha llegado.

Marita: Sobre la oportunidad que me pediste…

Pasión: Sigue en pie.

Marita: Y quiero tomarla.

Pasión: (ríe y la abraza) Me haces el hombre más feliz del mundo (se acerca a su escritorio y saca una cajita) Lo tenía desde hace tiempo, es para ti.

Marita: (abre los ojos, asombrada, la abre y ve un anillo de diamantes) Oh, Dios mío, está hermoso.

Pasión: ¿Quieres ser mi novia?

Marita: (sonríe) Claro, pero ponme el anillo por favor.

Pasión: (le coloca el anillo) Lo que más deseo es hacerte mi esposa.

Marita: (nerviosa) Eso es algo muy serio.

Pasión: Te haría la mujer más dichosa, lo juro.

Marita: No lo dudo. Sólo dame un poco de tiempo.

Pasión: El que quieras mi amor (la mira fijamente) Te quiero vida mía, noche y día, y por un beso no sé que te daría.

Marita: Ah sí, claro (cierra los ojos y se acerca lentamente a Pasión).

Voz en off: Ay Marita, toma esto como una visita al dentista.

Pasión: (casi sin respirar, acaricia sus cabellos, se acerca y la besa).

ESCENA 76: registro civil interiores día

Marita y Pasión se dan un beso corto. Los invitados aplauden. Es su matrimonio civil. Manuel y Lidia son los testigos. Pasión firma el acta, luego le da la pluma a Marita y ésta firma.

Juez: Con esto, quedan declarados oficialmente marido y mujer. (Ambos de miran felices, se abrazan).





MISS MEMBRILLO XXX

9 09 2008

ESCENA 72: puerta de vecindad exteriores día

Marita y Lidia entran con unas bolsas del mercado.

Lidia: ¿Tú cuál crees que sea su próximo regalo?

Marita: No sé ni me interesa. Le dije que no quería verlo y me manda regalitos.

Lidia: ¿Qué mas quieres? Está enamorado.

Marita: Es que no lo has visto, está feísimo.

Lidia: Si no fuera feo, ¿te gustaría?

Marita: Bueno…(se detiene)

Lidia: (mira al suelo) ¿Una olla?

Marita: (se agacha) Debe ser comida.

Lidia: (se agacha y huele) Umm! (lo destapa) Es dulce de leche, ¡qué rico! Y la nota dice: “Ya no sé por qué sigo, tampoco sé por qué escribo, pero tengo seguro que para ti vivo”.

Marita: No sé de dónde saca esas dedicatorias.

Lidia: Es un amor Marita, ya siento que lo quiero.

Marita: Pues te lo regalo (abre la puerta y se mete al cuarto).

ESCENA 73: oficina interiores día

Pasión está sentado en su escritorio, jugando con un lapicero, pensativo, en otro escritorio, Manuel escribe riéndose.

Manuel: ¡Qué divertido es escribir en estas máquinas de escribir! En la hacienda jamás me hubieran dejado usar estas cosas (mira a Pasión) ¿En qué piensas?

Pasión: En que…nada, nada, apúrate en terminar ese oficio, es para el contador de la fábrica.

Manuel: A la orden…(voltea) De veras quiero agradecerte por haberme dado un puesto como tu asistente, necesitaba trabajar para pasarle pensión a mis hijos, y ¿cómo van las cosas? ¿nos quedamos en Lima?

Pasión: Desde luego, voy a contratar a alguien para que trabaje desde Chimbote. Yo no me muevo de Lima.

Manuel: A veces me das pena Pasión. Esa muchacha, tal como te lo dije, te rechazó, y tú sigues mandándole regalos, tratando de enamorarla, ¿hasta cuándo?

Pasión: Hasta que me quiera. No sé qué hacer, le he regalado flores, comida, no sé qué más será bueno.

Manuel: A leguas se le ve interesada, materialista como todas las modelitos. Dale una joya, algo costosa, y ya verás como cae.

Pasión: ¡Una joya! ¿ Cómo no se me ocurrió antes?

Manuel: ¿No estarás pensando…?

Pasión: Claro, ahora mismo le digo a la secretaria que llame a la mejor joyería de la ciudad, y tú, apúrate, necesito ese oficio ya.

ESCENA 74: cuarto de Lidia interiores noche

Lidia entra al cuarto. Marita está echada en el cama.

Lidia: Hola Marita! Tengo algo para ti.

Marita: (se voltea y se tapa con la almohada) Si es de ese hombre, no me lo enseñes!

Lidia: Te va a encantar.

Marita: (voltea, mira de reojo y se levanta de un salto. Lidia le enseña un estuche abierto. Marita mira asombrada, lo toca. Es un collar de oro con un dije de estrella).

Lidia: Y su mensaje es: A una estrella fugaz un deseo le pedí, que tú me quieras tanto como yo a ti. Lindo, ¿no?

Marita: (la mira y ríe) Es que no lo conoces.

Lidia: ¿Quién dice que no?

Marita: ¿Lo has visto? ¿Cuándo?

Lidia: Él mismo me lo entregó. Dijo que estuvo tocando la puerta y nadie le abría.

Marita: (ríe) ¡Qué buena broma Lidia!

Lidia: Es cierto, me dio su tarjeta, mira (se la muestra).

Marita: (lee la tarjeta) ¿Pasión Chávez? Ay no, no me digas que ese es su nombre.

Lidia: Y no me vas a negar que le cae como anillo al dedo (se sienta) Tienes razón, es feo, feo, y viejo también, pero te ama, es más, te idolatra. Yo que tú hace rato lo hubiera aceptado.

Marita: No te creo, eso lo dices porque no estás en mi lugar.

Lidia: Sí, es en serio, este regalo debió costarle un dineral, además lo vi bien vestido. Tiene dinero Marita, eso ya lo hace interesante.

Marita: No te conocía ese lado Lidia.

Lidia: No es que sea una ambiciosa pero en tu lugar, creo que podría aprender a quererlo, total, no tienes a nadie más. Sólo cierra los ojos y míralo por dentro, ve su interior, eso sin contar que puede darte todo lo que quieras. Si fuera guapo, seguro te enamorarías de él.

Marita: (mira al vacío) Apuesto a que sí, tiene tantos detalles, nunca nadie fue así conmigo.

Lidia: ¿Lo ves? Solamente cuando lo beses, te imaginas a James Dean o alguien así (Ambas ríen y Marita queda pensativa).





MISS MEMBRILLO XXIX

4 09 2008

ESCENA 70: cuarto de Lidia interiores día

Lidia sirve el desayuno, sentada en la mesa. Marita está sentada junto a ella, deprimida, con la cara apoyada en los brazos.

Lidia: ¿Café?

Marita: (hace un gesto negativo) No, no quiero nada.

Lidia: Debes comer algo ¿Para qué seguir la dieta si ya perdimos?

Marita: (se recuesta en la mesa)

Lidia: Marita, tienes que tomar esto deportivamente, las posibilidades de ganar eran muy escasas.

Marita: Es que estuve tan cerca.

Lidia: Por eso, yo no llegué ni a la semifinal y mírame, estoy bien, un poquito triste nada más (bebe un sorbo de café).

Marita: Lo peor fue que ganó la imbécil de Diana.

Lidia: ¿No se llevaban bien verdad?

Marita: (irónica) Caramba Lidia, ¿en qué lo notaste?

Lidia: (bebe de su taza) Marita, quiero pedirte disculpas por algo.

Marita: Lo que sea, estás disculpada.

Lidia: Ya pues Marita, quiero que sepas por qué.

Marita: Está bien, dime por qué.

Lidia: Ya me di cuenta que no, pero yo pensaba que tú tenías que ver con uno de los jurados, con el tal de la Riva, ¿te acuerdas de él?

Marita: (mira a otro lado, nerviosa) Sí, me acuerdo, es que él fue quien me entrevistó.

Lidia: Me di cuenta que ustedes a veces se echaban unas miraditas…

Marita: (se sirve un poco de café) Ah sí ¿y qué más?

Lidia: Pensé que tenían algo que ver, que todo estaba arreglado para que tú ganes.

Marita: (se atora con el café y se limpia con una servilleta) ¡Lidia!

Lidia: Sí, ya sé que fueron alucinaciones mías, al final tú tampoco ganaste.

Marita: Es verdad, ¿ya lo ves? Al final yo tampoco gané, la que de seguro hizo trampa fue la Diana esa, una cara de fácil que tiene…Ay Lidia, ¡Qué cosa tan horrible lo que dijiste!

Lidia: Pero las miraditas…

Marita: Sí, yo también me di cuenta, ese era un viejo verde que me paraba coqueteando, pero yo ni lo miraba, si no lo dije era por vergüenza.

Lidia: Ay amiga, ¿me perdonas?

Marita: (sonríe y se toman de la mano) Tú siempre serás perdonada (la suelta, bebe su café y da un respiro).

ESCENA 71: cuarto de Lidia interiores tarde

Marita lee una revista sentada en el sofá y come un chicle. Lidia trapea el piso, se le ve cansada.

Lidia: (se seca la frente) Sería bueno si me ayudases.

Marita: (distraída) ¿Qué decías?

Lidia: (disgustada) ¡Nada!

Marita: ¿Sabías que las calorías de cuatro galletas equivalen a un pan? ¡Increíble!

Lidia: (se apoya sobre el trapeador) ¡Marita!

Marita: (lee la revista) ¿Qué?

Lidia: No te lo había querido decir por no incomodarte pero es suficiente. Aquí vivimos las dos pero la única que la mantiene y limpia soy yo.

Marita: (la mira) Tenías razón, me incomodaste.

Lidia: En serio Marita. No te pido que me ayudes con los quehaceres porque no sabes. Pero trabajar sí, el concurso acabó, no hay excusas.

Marita: ¿Que no te alcanza con lo que mandan tus papás de Chiclayo?

Lidia: Marita, quisiera comprarme mis cosas, pero como mantengo a las dos, la plata se me va.

Marita: Es que no sé hacer nada Lidia, ¿qué quieres que haga?

Lidia: Mmm, pero puedes ser modelo.

Marita: Es cierto, eso voy a hacer (vuelve a leer su revista. Tocan el timbre).

Marita: Tocan la puerta.

Lidia: (trapeando) Abre la puerta.

Marita: ¿Quieres que yo vaya? (Lidia la mira enojada) Está bien, ya voy, ya voy (abre la puerta, no ve a nadie, mira a todos lados, mira al suelo. Hay un gran arreglo floral de rosas con una nota que dice: “Si de un jardín me dan a escoger una rosa, te escojo a ti que eres la más hermosa”).

Marita: Postdata: “No te envié orquídeas porque a lo mejor no quieres volverlas a ver, como a mí”.





MISS MEMBRILLO XXVIII

1 09 2008

amor_platonico

ESCENA 69: camerino interiores noche

Han pasado horas de finalizado el concurso, es casi medianoche. Todos se han ido, pero Marita está sola en el camerino llorando. Jimena entra.

Jimena: Ya van a cerrar el auditorio, tienes que irte.

Marita: (se limpia los ojos) Dame diez minutos para que me cambie.

Jimena: Está bien y ya cálmate sí? Un concurso no lo es todo en la vida, hay otras cosas por que vivir.

Marita: ¿Sí? ¿Cómo qué?

Jimena: Abre tu maletín y lo encontrarás (se va).

Marita: (extrañada, abre su maletín, encuentra una nota, la saca y la lee) “Un segundo ante tu belleza es mejor que una eternidad en el paraíso, regálame sólo 60 eternidades” (sorprendida, suelta la nota y mira la puerta por el espejo. Ahí se encuentra parado Pasión, ella se limpia las lágrimas y voltea lentamente) ¿Qui…quién es usted?

Pasión: (emocionado) Soy yo…tu mantis religiosa que sólo desea convertirse en luciérnaga e iluminar tu camino.

Marita: (voltea rápidamente, mira el tocador, está muy sorprendida y dice en voz baja) No, no es cierto, esto no puede estar pasándome a mí.

Pasión: ¿Qué decías?

Marita: Nada, nada (lo mira) Es que no entiendo, ¿de qué me habla?

Pasión: (da unos pasos y se acerca a Marita) Soy yo mi amor, tu eterno admirador, alguien que te ama y desea tu felicidad (se arrodilla y acerca su mano a Marita pero ella se aleja) Te he seguido desde Chimbote, desde que te vi en un corso cuando ganaste el Miss Membrillo, ¿te acuerdas?

Marita: (mira vagamente) ¡Cómo no recordarlo! Sucedió hace tres años y una semana después me llegó una orquídea con una carta muy bella…aún las conservo.

Pasión: (sonríe) ¿En serio? Me alegro mucho.

Marita: (intenta sonreír, lo mira a los ojos y se pone seria) Pero de eso ya pasó mucho tiempo ¿Por qué volvió a escribirme estas notas?

Pasión. Porque algo en mi interior me repite sin cesar que tú eres mi gran amor y no te podré olvidar. Marita, dame una oportunidad de amarte, cásate conmigo.

Marita: (sobresaltada, camina al otro lado del camerino) No señor, usted está muy mal si piensa que lo voy a aceptar así como así, no tiene idea del día que he tenido.

Pasión: Lo sé. Estuve entre el público. Lo vi todo. Fueron unos tontos para no coronarte, tú eres mil veces más bella que la otra, ellos se lo perdieron. Comprendo cómo te sientes, si tan sólo me dejaras consolarte, estar a tu lado.

Marita: (enérgica) Olvídelo. Bueno, gracias por las cosas lindas que me ha dicho, la forma en cómo se expresa de mí, pero no pretenda obtener algo de mí, nunca lo conseguirá.

Pasión: Pero, tal vez con el tiempo…

Marita: (grita) ¡No! Ni ahora un nunca.

Pasión: ¿Pero por qué estás tan segura? Ni siquiera me has dado una oportunidad.

Marita: ¿Y todavía me lo pregunta? ¿Qué acaso no es obvio?

Pasión. Me gustaría que me dijeras las razones.

Marita: Usted lo quiso (camina alrededor de Pasión) Sinceramente, ¿qué no se ha visto en un espejo? ¿No le parece que está bastante mayor para estar mandando cartitas de amor? Podría ser mi padre, que digo mi padre, mi abuelo.

Pasión: (se mira a sí mismo decepcionado) ¡Ah! Es eso, te importa mucho la edad.

Marita: (llora) Eso a usted qué le importa, hoy ha sido el peor día de mi vida y a usted se le ocurre venir a importunarme (abre la puerta) Lárguese, fuera! No quiero volverlo a ver.

Pasión: (corre una lágrima por su mejilla, se dispone a retirar, mira a Marita, ella esquiva la mirada, él se va. Marita cierra la puerta y se sienta en el suelo, llorando. Pasión, que está al otro lado de la puerta, empieza a llorar).