EN SU LUGAR

26 04 2009

Todo llega a su fin

No puedo dejarte ir

Maldita soledad

Quererte es lo que amo más

Robaste mi corazón y estoy mal

No te puedo dejar de pensar

Me da miedo tu prisa y tu voz

Cuando dices adiós

Y me cuesta aceptar

Porque quiero tenerte para mí

Has dejado un espacio dentro de mí

Y yo no, no puedo estar si tú te vas

Quiero que estés junto a mí

Yo quiero estar en su lugar.

Tienes que entender…

Que no fue mi intención

Es algo en mi interior

No debo negármelo

Es un desastre lo ves

Te lo dije una vez

Que podría morir.

Siento pena por mi corazón

Si me dices adiós y me cuesta aceptar.

Porque quiero tenerte para mí

Has dejado un espacio dentro de mí

Y yo no, no puedo estar si tú te vas

Quiero que estés junto a mí

Yo quiero estar en su lugar.

Han pasado cuatro años, dos meses y seis días. Sí, exactamente cuatro años, dos meses y seis días ¿Cómo olvidarlo si fue ese día que decidí renunciar a ti? Aunque tú ya habías renunciado a mí hacía mucho tiempo atrás.

Sé que suena cursi, pero en todo este tiempo, no te he podido olvidar. Sé que saberlo no cambiará tu decisión, pero tenía que decirlo. Claro que he salido con otros y creí enamorarme más de una vez, pero te aseguro que a ninguno de ellos los amé ni remotamente como te quise a ti.

Con ninguno hallé la paz que encontré contigo. Ningún otro me quiso como tú me quisiste alguna vez. Pese a todo, me había resignado a la idea de saberte perdido, hasta que por esa manía mía de leer los edictos matrimoniales (quizá por mi convicción de no casarme jamás), vi tu nombre, junto al de ella: te casarías en tres días.

Entonces miles de recuerdos volvieron a mi mente: la vez que nos conocimos a través de una llamada telefónica, nuestras conversaciones durante horas, la primera vez que bailamos juntos esa canción de Franco de Vita y la forma cómo te dejé ir. Todo ello formaba parte del pasado.

Luego tú encontraste un nuevo amor y yo me arrepentía todos los días por haber preferido a aquel que me engañó. Tal vez llegaste a mi vida en el momento equivocado. Era tan inmadura entonces, tenía sólo 16 años, era una adolescente estúpida que no sabía nada del amor y tú mi mejor amigo. No supe lidiar con ello y no vi cuánto te amaba ni cuánto me amaste a mí.

Y es eso lo que más coraje me da; saber que otra tiene lo que yo no pude tener. Saber que podría ser yo la que estaría a punto de casarse contigo y no ella. Saber que los únicos labios que quieres besar son los de ella y yo…yo simplemente no soy nadie para ti.

Ahora debo reconocer que perdí, hace muchos años que perdí, pero solo hasta ahora me atrevo a aceptarlo. No sé si yo algún día encuentre la felicidad como tú lo hiciste, pero sólo saber que tú estás bien es un gran aliciente. Te admiro por tu valentía de dar ese paso, unirte a una persona para toda la vida, recuerdo cuando aún no acabábamos el colegio y bromeábamos con la idea de casarnos y divorciarnos a los seis meses, pues era mejor ser unos divorciados felices que unos solterones amargados. Han pasado los años y tú has encontrado la persona con la cual atreverte. Yo simplemente no podría.

Hoy brindo por ti y por mí. Por ti, porque seas tan feliz como te mereces, y por mí, porque si bien nunca podré estar en su lugar, pueda aprender a vivir con el recuerdo de algo que pudo ser, pero que por mi pueril estupidez, nunca más será.






NICE SPA

18 04 2009

peluqueria1

Hay muchos que temen ir al dentista y hacen lo posible para evitarlos, pero debo confesar que yo no les tengo miedo a las endodoncias y ortodoncias, sino a las peluqueras.

Es por eso que no pisaba la peluquería desde hace un año. Pero la longitud, y sobre todo, las horquillas de mi cabello, exigían una visita a gritos. Había pospuesto este momento por semanas, hasta que hoy me decidí: luego de trabajar iría a un salón de belleza aceptable y cerca de mi casa. Digo aceptable porque todas las peluqueras de ese lugar al que planeaba ir conocen más o menos su trabajo y no tengo quejas de ellas. Sin embargo, tuve que desistir cuando me dijeron 20 soles ¿20 soles? Por acá.

Claro, sube la gasolina, suben los alimentos y el corte de pelo también tiene que subir, ¿qué se habrán creído? Ni que fuera un salón de categoría. Nuevamente me encontraba en el principio y debía buscar otro “centro de estética unisex” que cumpliera mis expectativas: que no esté tan vacío como para que me vea obligada a entablar una conversación con la peluquera, que se vea decente y sobre todo, que sea atendido por mujeres, y es que no asimilo que un hombre toque mi pelo. Recuerdo el día, que aún con 9 años, un peluquero gay me dejó con el corte de un militar al encomendarme a él. Salí llorando del lugar con la promesa de nunca más dejarme tocar por uno de ellos.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco peluquerías a lo largo de diez cuadras, estaba realmente agotada y nada. Cansada de buscar, decidí meterme al más cercano a mi casa: Doña Julia. Al entrar, quise huir de inmediato, pero ya no tenía escapatoria. Un anciano con rosácea en la nariz y una navaja cual Barbero de Sevilla me pedía que me sentase. Se notaba su desesperación, seguro no había visto entrar a nadie en siglos. Las telas de araña y los cepillos viejos revelaban que hace muuuucho nadie se paraba por ahí. En eso, apareció una mujer regordeta y cegatona que me ahorcó con un mantel de plástico ¿Quieres cambio de look?- me dijo.

“Maldita sea, por qué no fui al otro? Dios mío protégeme, prometo cuidar más mi cabellera, pero por favor, no permitas que me dejen calva”, decía sin querer mirarme al espejo, con los ojos puestos en un póster de JLo.

Luego, no podría describir, aunque quisiera, qué pasó: sólo recuerdo que la señora, tratando de afinar su corta vista, pasó mi cabello hacia delante tapándome la cara (seguro para no ver lo que sucedía). Esculpía en mi cabello cual arbusto y me decía que tenía bonita cabellera (lo cual me confirmó su ceguera). Finalmente, apoyaba su mano en mi frente y me daba los toques finales con un fijador en spray (el cual pongo en duda que se tratara de un fijador pues olía fuertemente a bencina: gracias a Dios nadie prendió un cigarrillo por ahí). “Ya, estás preciosa”, decía por compromiso la pobre anciana a cambio de recibir sus cinco soles, mientras yo cerraba los ojos, negándome a ver la realidad.

Al abrir los ojos, vi una lata de gomina vencida junto a una foto antigua de Chayanne y quería llorar: “¿Por qué no le dije a mi amiga que estudia cosmetología? ¿O a la mamá de Yanet? ¿Por qué no lo hice yo misma?” pagué y salí raudamente decidida a no regresar.

“Lo barato sale caro”, pensé. Sin embargo, el resultado no estuvo tan peor. Estaba igual que antes, sólo que sin horquillas. Un gran alivio y un olor a bencina invadieron mi cuerpo. “Pos ahí se va”, me dije.





ÁLVARO

10 04 2009

alvaro-ugaz

Estuve posponiendo el momento de escribir sobre ti, día tras día, hasta que encontré una carta, una gran carta de alguien que escribía con toda seguridad mucho mejor que yo y decía todo aquello que me hubiera gustado decir.

No escribí hasta ahora porque no encontraba las palabras, porque no quería ser una más de las que se subiera al coche y hablara sin saber, sólo porque eras el tema de moda. Quería esperar a que pase toda esta cobertura mediática en torno al fatídico 23 de marzo que perdiste la vida.

Vivimos en un país donde todos los días ocurren accidentes de tránsito y ya a nadie le importaba hasta que te pasó a ti. No tapemos el sol con un dedo, fuiste tú mismo quien causó su muerte, pero creo que no vale la pena escarbar en lo que pasó ni en buscar culpables, el hecho es que ya no estás aquí y aunque poco te conociéramos, quizá tan sólo a través de la radio, tu ausencia nos deja un gran vacío.

Soy de las que se impresiona por las muertes tan repentinas, pero en tu caso, realmente me afectó, más que por ti, por los tuyos que aún no se sobreponen a tu partida; por Juliana, porque yo también he amado y no puedo imaginar lo que ella pueda sentir, yo, cobarde como soy, sé que no lo soportaría.

Pero también lo siento muchísimo por ti. Me jode que alguien joven, con tantos planes por delante y en la cúspide de su carrera profesional, se vaya así, estaba segura que te salvarías, pero por esas cosas del destino, no fue así. Mi única pregunta es: ¿Por qué los hombres buenos siempre se van primero? Descansa en paz Álvaro.

Carta a Álvaro Ugaz

Por: Leissy Atauje

No puedo negar que a veces te odiaba cuando tu voz era lo que me despertaba. Pero de no haber sido así, creo que nunca hubiera llegado a tiempo al colegio, y posteriormente, a la universidad.

Nunca te conocí en persona. Nunca te vi. ¡Pero tu voz me resulta tan familiar! ¡Vamos! ¡Me despertaste todos los días por mucho tiempo!

Es extraño despertar ahora y no escucharte. Es extraño. Es triste.

Escucho la radio, veo la televisión, leo los periódicos. Estás en todos y a la vez en ninguno.

Sigo pendiente de cada noticia relacionada a los acontecimientos posteriores a tu deceso. Trato de ver todos los noticieros, leer (seré sincera), al menos, los titulares de todos los diarios, y de escuchar la radio en cuanto tengo oportunidad.

Tal vez estés leyendo esto en el mismo instante en el que lo escribo.

He visto a Juliana, en los pocos momentos que han invadido su privacía y creo que puedo decir que los periodistas están siendo bastante respetuosos. No es como en otras ocasiones. No. Esta vez todos, más allá de la noticia, no buscan saber que pasó con “la víctima”, sino con “el amigo”.

Si Alvaro, me parece que tenías demasiados amigos, demasiada gente te ha mostrado su respeto y eso me hace pensar que realmente me perdí de conocer a una gran persona, un excelente ser humano. Demasiada gente ha hecho suyo este dolor de tu deceso. Y tal vez no puedo incluirme, porque no me siento lo suficientemente digna, digámoslo así.

He oído los comentarios que hicieron tus oyentes, (si, esos a los que despertabas día a día o a los que acompañabas al trabajo,…). Y muchos expresaban sus condolencias entre lágrimas, contando lo mucho que les apenaba tu pronta partida, y el excelente profesional que fuiste.

Traté de llamar pero de sólo marcar el número se me quebraba la voz. ¿Soy bastante sensible, sabes? pero pocas veces lloro por alguien que no conozco. O que creo no conocer.

Porque me parece que te conozco como si te hubiera visto. Pese a no haber intercambiado palabras nunca, y a que nunca me escuchaste, yo a ti si. Y repito, por muchos días…

Alvaro, ese sábado por fin me dieron permiso de salir. Fui al concierto de los Nosequien y los Nosecuantos en el sur, con mi prima y mi novio. Terminó como a las 3am y teníamos que regresar a Lima apenas acabe el concierto. Íbamos con la camioneta de mi novio, y nos moríamos de sueño. Ni mi prima, ni yo, ni mi novio, tomamos licor ese día. Éramos concientes de que volver tomados y con sueño seria peligroso. Demasiado.

Así que al salir mi novio tomo el volante, y manejó despacio, mientras yo le hablaba fuerte y le hacia bromas para que no se duerma. Íbamos bajando por la Panamericana Sur. Y mi novio sobreparó un poco, vimos hacia la derecha y había una camioneta plateada totalmente destruida, nos preguntábamos si habría alguien dentro, nos persignamos y mi prima dijo “Dios, alguien ha fallecido en ese choque”. Yo de inmediato dije “pero, ¿con qué ha chocado?” No nos percatamos de que el auto honda negro estaba detrás del Auxilio vial que estaba detenido al lado de la camioneta plateada.

Avanzamos aún más preocupados, y llegamos a casa. Bueno, mi novio nos dejó a mí y a mi prima en mi casa. Debido al estado en que vi esa camioneta, le pedí a mi novio que maneje con mucho cuidado y que me llame al llegar a su casa.

Me acosté en mi cama y no pude dormir hasta que recibí su llamada. “Amor, ya llegué, estoy bien, descansa”.

Cuando desperté el domingo y mi mamá me contó lo que te había pasado. No lo dudé, era tu camioneta la que habíamos visto. Y eso quedo confirmado cuando vi las fotos que presentaban los programas y los diarios.

Sí Alvaro, en ese momento pensé: “Pobre Juliana”. Imaginé que Juliana esa misma madrugada también esperaba tu llamada “amor, ya llegué, estoy bien, descansa”. Y esa llamada nunca llegó. Lo que llegó fue esa trágica noticia.

Desde ese momento, estuve al tanto de todo lo que pasó mientras estabas en la clinica, llegué a pensar en aparecerme por ahí, pero no lo hice.

Soy solo una oyente, pero me preocupaba muchísimo tanto tu estado de salud, como el de Juliana.

Cuando la vi el día lunes salir por la ventana, llena de esperanza, de ilusión, no aguanté las lágrimas y pensé “Álvaro va a salir de esta”.

Salí con mi novio y al encender la radio de la camioneta escuchábamos a Carlos Cornejo recibir las llamadas de los oyentes que no podían contener su llanto.

Entonces me quedé helada. ¿Falleció Álvaro? ¡Dios mío! “Nadie tiene la vida comprada”, comentábamos con mi novio.

Eso es muy cierto, ¿no Álvaro? Pero vaya que supiste como organizar la tuya. Y tus méritos te llevaron a ser el gran periodista que fuiste. Y no solo gran periodista, sino, mejor ser humano.

No me imagino el dolor de tus padres, ni el de Juliana. Pero desde aquí mi pésame y condolencias. No llegué al velorio y pensaba ir al sepelio, hasta que me enteré de que no habría tal.

Solo me queda desde aquí, agradecerte por haberme ayudado a graduarme, que si no fuera por ti, repito, hubiera llegado tarde siempre.

Gracias por haberme enseñado como debe ser un periodista a carta cabal. Que no solo habla y habla, sino que habla, escucha y siente.

Gracias Álvaro, porque me he dado cuenta de que conocer a una persona no solo es verla. Es escucharla.

Álvaro, Dios debe ya tenerte allá arriba, y de seguro estás contándole las primicias de aquí abajo. Hemos perdido el cuerpo, pero el ser humano ha quedado en todos los que te hemos escuchado y visto. Ya te reunirás con Juliana cuando el Señor así lo decida. Por ahora, abrázala fuerte desde arriba, para que pueda afrontar este dolor tan grande. Y no solo a ella, sino también a tus padres.

Creo que no hace falta que te lo diga ¿verdad? He oído que solías ser muy tierno con tu familia, que tenías “mamitis”.

Si Álvaro, a veces no decimos TE QUIERO lo suficiente a nuestros padres. Pero parece que tú lo hiciste.

Que en paz descanses, que la Virgen te guie allá arriba y que goces de la Gloria de Dios que todos ansiamos.

¡GRACIAS ALVARO! Y perdona la confianza de escribirte estas palabras.

¡HASTA SIEMPRE, MAESTRO!





AMARTE DUELE

4 04 2009

Te quiero de aquí a Marte, amarte duele tanto que no sé qué hacer. Amarte duele es el nombre de una película que me encanta por cierto, pero que también refleja una realidad, algo que siento en estos momentos, será verdad que quien no sufre no ama?

Al menos en mi caso, el amor me duele y mucho. Me dolió desde el día que te conocí, paseando por Plaza San Miguel con esa chaqueta azul que te quedaba tan bien. Lo supe desde aquel momento, eras el amor de mi vida. Pero esa muchacha de tu costado, tan exquisitamente ataviada que te tomaba de la mano, borraría mis esperanzas de un solo porrazo.

Pero de eso han pasado tres años, tres años que realmente cambiaron nuestras vidas (aunque no sé si para bien o para mal). El destino quiso que estuviéramos juntos y aunque nunca fuimos la pareja perfecta, te amé a pesar de nuestras diferencias…pero el amor no bastó para los dos.

Después de 1267 discusiones y 785 conatos de terminar nuestra relación, una tarde de marzo me dijiste que no podías seguir más con esto, que lamentabas si alguna vez me hiciste daño, pero que no podías cambiar por mí y que a decir verdad, estabas harto de mí. Me aclaraste una y otra vez que no había una tercera persona, sino que tan sólo había llegado el momento de decirnos adiós.

Aunque el sentimiento no es como antes y quizá haya mucho de costumbre en esto, lo acepté y apreté los dientes duro para no llorar, para no recostarme en tu pecho y pedirte una oportunidad más en nombre del amor que nos tuvimos. Sabía que tenías razón, siempre supe que terminaría, pero cómo hago para sanar mi alma que se partió en dos?

Decidí no deprimirme, pero tampoco tenía ánimos para ver a nadie. No tuve mejor elección que ver películas en mi casa. Tal vez no fue la mejor elección para ese momento pero vi “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos”.

Demonios!, si tan sólo pudiera ser realidad, si tan sólo pudiera borrar en una noche todos esos recuerdos, tus recuerdos…sé lo que conlleva, pero no me importa, con todos los riesgos que ello significa, prefiero borrarte de mi mente para no sentir más este amor que me duele. Sé que ello implicaría también olvidar lo hermoso, todas las cosas lindas que pasamos, pero es mejor así. Sé que soy una cobarde, que soy incapaz de asimilar el dolor y dejar en el recuerdo todo aquello que vivimos juntos pero qué quieres que haga? Así soy yo y aunque sé que estamos haciendo lo correcto, aunque sé que todo terminaría así, cómo hago para sacarme esto que me empuja a amarte a pesar de todo? Amarte duele, desde el día que te vi acompañado de esa chica (con la que afortunadamente duraste tan poco), pero amarte también me hace vivir.






EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE

3 04 2009

El perro es, sin lugar a dudas, el mejor amigo del hombre. Ningún otro animal es más leal y cariños que estos hermosos cuadrúpedos, que a cambio, no nos piden ni lujo ni riquezas, sólo un poquito de amor.

Como se habrán dado cuenta, amo a rabiar a los animales y pienso que no hay nada peor que una mascota abandonada en la calles, así que por favor TOMEN CONCIENCIA!!! Si no les gustan los animales y no les interesa tener uno en casa, RESPÉTENLOS!! Tomen en cuenta que nosotros, como seres racionales, estamos en la obligación de velar por nuestro entorno, por la naturaleza y nuestros hermanos menores. Por favor no los maltraten ni permitan que otros lo hagan y denuncien el abuso animal. Si van al volante, háganlo con cuidado y no anden atropellando perros por ahí, es verdad que no está penado por la ley, pero es lo peor que hay: alguien que lastima a un animal es alguien que no tiene corazón.

Si tienes una mascota, felicidades!! quiérela mucho porque ella te lo devolverá con creces y si deseas adoptar un perro, gato o cualquier animal doméstico, (recuerden que los animales salvajes deben estar en su hábitat) opten por hacerlo en un albergue. Hay miles de animales abandonados que quieren y necesitan un hogar. Recuerda, una mascota se adopta, no se compra!!!!

Porqué adoptar una mascota?

Existen muchas buenas razones por las cuales adoptar un perro, perra, gato, gata, etc… Aquí te mostramos algunas de ellas:

Es un acto de gran humanidad adoptar un animal que ha vivido situaciones y condiciones crueles o que podría vivirlas en el futuro.

Al rescatar un animal de la calle obtienes un amigo que te lo agradecerá toda su vida.

Evitas o disminuyes el comercio de animales.

Generalmente los perros y gatos abandonados son mestizos o criollos y estos animales son más fuertes, sanos y menos vulnerables a enfermedades carácteristicas de los animales “de raza”.

Disminuyes el número de sacrificios innecesarios realizados para controlar las poblaciones felina y canina.

Reduces los problemas de basuras causados por perros y gatos hambrientos que buscan alimento entre los desechos.

El lugar que una mascota “de raza” comprada ocupa en tu casa podría ocuparlo un animalito de la calle que necesita protección.

Bueno, y si después de todo esto aún prefieres comprar una mascota, piensa que el adoptar una podría ahorrarte algo de dinero.

Páginas que pueden checar:

www.animazul.org

www.unidosporlosanimales.org

www.vidadigna.org