Si amas a alguien, déjalo ir. Si regresa es porque es tuyo, si no, es que nunca lo fue. Pamplinas! Deberían decir: “Si una persona no es para ti, déjala ir, no importa lo que digan los demás”, ¿y cómo saber si es para ti?, eso es fácil, en el fondo siempre lo sabes.
Afortunadamente, ese no es mi caso, hace años que quedé curada del amor, ahora lo veo como una invención de los publicistas para sacar dinero el 14 de febrero y no como un ingrediente necesario en mi vida, es decir, si conozco a alguien que me respete y nos llevemos bien, en buena hora, de lo contrario, no me voy a morir.
Pero no es de mí de quien quiero escribir, sino de ella. Su nombre es Paloma. Solíamos ser amigas, pero nos hemos distanciado un poco, y todo por un hombre. No es que nos hayamos disputado el amor de alguien, es sólo que desde que empezó a salir con Germán, dos años atrás, no volvió a ser la misma.
Hace poco la vi pasar. No es ni la sombra de la niña alegre y alocada que solía ser. Ahora luce seria, mayor y con algunos kilos de más. “Es la primera vez que anda en serio con alguien, hay que entenderla”, me decía Marisa. Pero no. Si fuera feliz, podría entenderla, pero ni siquiera lo es. Se la ha pasado dos años saliendo solo con él, peleando todos los fines de semana y reconciliándose días después. Yo digo: si van a estar así, ¿por qué no terminan?
“Es que lo quiero”, me dijo la última vez que conversamos y cosa que realmente dudo. Saben que no son el uno para el otro, que son totalmente diferentes, que nunca podrán hacerse felices, entonces, ¿por qué seguir?
“No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”. Sabia estrofa de una canción a la que yo sólo puedo responder: “Ojalá nunca me pase, gracias a Dios que estoy sola (y planeo estarlo por mucho tiempo más)”.
¿Para qué andar con una persona por costumbre, por amistad, por temor a estar sola de nuevo, si a cambio roban tu esencia y todo aquello que alguna vez fuiste? Pobre Paloma, la verdad que me da pena. Ha perdido el brillo en la mirada, ya no organiza las excursiones fuera de Lima, ya no sale, ya no sonríe…y todo por un hombre. Yo sé que si pudiera, volvería a ser la de antes, es solo que no se atreve ¿Será el temor a dejarlo ir? No lo sé. Sólo espero que cuando se decida a volver a volar, no sea demasiado tarde y su juventud no se haya marchado para siempre.