SOLTERITA

27 06 2009

Soltera y sin compromisos ¿Por qué me ven así? “Sí, estoy soltera. No, no salgo con nadie” ¿Hay algún problema con eso?

Tengo 33 años, sólo 33 años y la gente me mira con una expresión de sorpresa y lástima cuando les digo que no salgo con nadie ¿Es tan terrible no tener pareja a mi edad?

Hace un año terminé con mi novio y todos parecen querer decirme que cometí un gran error dejando esa relación a estas alturas de mi vida ¿es que acaso piensan que dejé que se me fuera el tren?

Pues yo no lo creo, y si es así, tampoco me importa, no podía continuar una relación con alguien que pretendía dominar mi vida. Era muy celoso y no quería que tenga amigos, no soportaba la idea de que quisiera estudiar un doctorado, que ganara más dinero que él y que no quisiera tener hijos. Además, no era tan bueno en la cama, así que…hice bien verdad? O no?

No sé por qué todos me hacen dudar de mi decisión. Mis padres preguntan cuándo me caso, o es que pienso quedarme a vestir santos? Mis compañeros me dan sus partes de matrimonio y me dicen que esperan verme con alguien ahí; mis amigos me han excluido de varias reuniones sólo porque son “salidas en parejas” y yo no tengo perro que me ladre.

Hace un año que estoy sola y no conozco a nadie que me interese ¿Debo poner un anuncio en el periódico? “Mujer madura e independiente busca caballero de 35 a 40…” No, no! Descarto la idea…o quizá deba recurrir al Internet e inscribirme en esas páginas de ligue, actualizar mi Facebook, subir fotos sensualonas o quizá empezar un blog, claro, algo así como “Ciega a citas”.

Estaba tan orgullosa de mí. Pensé que todos me felicitarían cuando les dijera que por fin había terminado con una relación tormentosa de cinco años, pero ahora parece que todos me lo recriminan.

Pero la verdad, soy feliz siendo soltera y no me arrepiento. Cuando terminé con él, sentía que volvía a la vida, que me había liberado de sus cadenas y gracias a Dios, volví a disfrutar de mi espacio, de mi soledad, de mis amigas y me metí a infinidad de cursos, a clases de pilates, de yoga, de cocina thai, y así, me volví a encontrar conmigo misma.

Sí, realmente es grandioso volver a estar sola y disfrutar de mí. Ahora sí puedo gritar que soy feliz!!! Me siento realizada como mujer. El amor no es una prioridad en estos momentos. Me siento plena siendo una solterita (y sin apuro).





GORDA

21 06 2009

gorda

Gorda, rollada, sebosa, chancha, corocoko de ballena y más. Todo esto somos las que tenemos unos kilitos de más.

El invierno acabó pero dejó su huella en mí. La falta de sol y las muchas tazas de chocolate caliente habían dejado secuela en mí ¡Habían subido ocho kilos! Dos tallas de pantalón más, una cintura extraviada quien sabe dónde y un verano que ya se dejaba ver.

Era día 10. A fin de mes, toda la gente del trabajo y yo iríamos a una playa a las afueras de la ciudad a pasar un fin de semana. Todas hablaban de querer broncearse y lógicamente, tendríamos que estar en ropa de baño, pero yo no me encontraba en las condiciones para…ustedes me entienden.

Nunca he sido un palo, pero para los estrictos cánones de belleza impuestos por la sociedad, podría decirse que siempre fui un término medio; pesaba 56 kilos sin ropa, pero hoy me encontraba sobre los 64. Podía esconderlos debajo de gruesos abrigos, pero no ese día, en que quedaría al descubierto como un nuevo miembro del club de las gorditas.

Tenía que hacer algo, no podía pasarme el fin de semana conversando con las mamás del trabajo. En ellos podía justificarse su obesidad, pero yo era soltera y no deseaba que Alonso, el chico de sistemas que quería conmigo, se decepcionara de mí.

No tenía dinero para una lipo y detesto ir al gimnasio. Lo único que quedaba era recurrir a la prima hermana del ejercicio: la dieta. Tras tres días de sopa quemagrasas, me sentía desfallecer, así que debía buscar otra solución.

Decir que me había dado la gripe porcina era una opción, pero no, yo realmente deseaba ir. Fue entonces que, luego de tomar pastillas, batidos y hercampuri, comprendí que la pinta es lo de menos.

Mi peso siempre ha sido un problema. Subo en invierno y bajo en verano. Tal vez hacer algo de ejercicio moderado no me vendría mal pero ¿qué importancia tendría eso a la hora de divertirme con mis amigos?

Ese día, por supuesto, las bromas no se hicieron esperar, pero traté de que no me afectaran. Al cabo de dos meses y medio sin hacer mayor esfuerzo, recobré mi peso habitual, pero me puse a pensar en cuánto puede afectar la autoestima, el tener unos kilos de más y lo cruel que puede ser la gente cuando una tiene algo de sobrepeso y celulitis.

Aún con mis 56 kilos, sigo siendo gorda para mis amigos que creen que ser rica es tener la carne pegada al hueso, pero ya lo superé. Sé que si no me disciplino, viviré siempre con esa lonjita que me sale al sentarme, pero no me importa. Con o sin rollos, me quiero por quien soy y eso me basta. Sólo les pido a los hombres: dejen de llamarnos gordas, aunque lo seamos, porque así y todo, siempre seremos hermosas…o no?





VOLVERTE A VER

7 06 2009

Fue encontrarte de repente, el día menos pensado y el lugar menos esperado. Hacía tiempo que no te pensaba, creía que habías querido alejarte para iniciar una relación y que las cosas debían terminar así. Hasta que te volví a ver y una corriente de electricidad recorrió mi cuerpo.

Era domingo, un día impensable para salir. Había trabajado duro toda la semana y lo único que deseaba era pasar esa lluviosa tarde de otoño acurrucada bajo mis sábanas viendo el Chavo del 8. Entonces, Bet me llamó: “Amiga, hace siglos que no nos vemos, salgamos a tomar un café, así nos ponemos de acuerdo para la salida del viernes”. Bet y yo habíamos quedado en ir a un concierto de bailanta a despejarnos de la rutina diaria, hace meses que no salíamos, pese a que sólo vivíamos a dos calles. No pude negarme.

Me puse lo primero que encontré en el guardarropa: una casaca impermeable y unos pantalones de mezclilla. Entonces acudí presurosa a mi cita, de la cual, a decir verdad, no esperaba mucho. De seguro Bet me contaría de su reciente salida con un nuevo galán y yo me limitaría a decir “ah” y “uhm”.

Todo transcurría con tranquilidad, yo fingiendo que la escuchaba y ella hablando sin parar. En eso, llamó mi atención un muchacho a unas tres mesas de la nuestra. Era guapo, aunque visiblemente menor que yo, pero que importaba, sólo quería recrear la vista un poco. Tomé un sorbo de mocaccino cuando el muchacho ya no estaba más. En su lugar, un hombre platicaba animadamente con una mujer. Lo miré una, dos veces, me parecía tan familiar, me recordaba mucho a …no, no podía ser él.

Pero lo era. Después de cinco años, estaba ahí, a pocos metros de mí. Sentí que mis vías respiratorias se empequeñecían y apenas podía respirar. Traté de prestar atención a Bet, parecer risueña y jovial; estaba segura de que me había visto y debía simular que no me importaba, que él ya no significaba nada para mí.

La última vez que tuve contacto con él, fue cuando fui a su casa a pedirle que guardara por unas horas mi walkman (ya que yo debía ingresar a un concierto muy cerca de ahí), pero él se ocultó y me atendió su hermana. Cuando regresé a pedir mi pertenencia, fue su mamá quien me lo entregó, diciendo que él estaba muy ocupado. Fue entonces que comprendí: no quería verme nunca más.

Me dolía aceptarlo, pero más me dolía su cobardía en no explicarme qué era lo que pasaba. Hilvané muchas teorías, me culpé a mí misma durante años, hasta que dije ya no más.

Ahora era sólo un recuerdo. Lo quise mucho, es cierto, pero en esta vida todo pasa. Tuve después algunas relaciones intrascendentes, hasta que conocí a Pablito y, sin querer, me enamoré de él hasta los tuétanos. Estaba segura de mis sentimientos y ni siquiera volver a verlo haría que cambie de opinión.

Hace años deseaba verlo, pero no para saludarlo, si no para reprocharle su actitud: lo odiaba por haberme mandado a la goma cuando más lo necesitaba. Él era mi mejor amigo, y de un día para otro se convirtió en un extraño más.

Escribí mucho sobre él, inventé historias en las que lo añoraba desesperadamente, soñaba con encontrarnos algún día y confesarnos ese sentimiento escondido que mantuvimos reprimido durante nuestra adolescencia, pero al fin y al cabo, sólo eran fantasías, formas de cerrar aquel capítulo con un final feliz. En el fondo no guardaba nada y dentro de todo, sentía gratitud hacia él por dejarme ir. Él me enseñó a ser fuerte y a resistir los embates de la vida, y si no hubiera hecho lo que hizo, nunca hubiera dejado de depender de él, nunca me hubiera convertido en la mujer que soy ahora.

Ahora lo tenía frente a mí y debía fingir que no lo conocía porque así lo quiso él. Saludarlo, reprocharle su alejamiento, hubiera sido en vano y bastante vergonzoso. Un fugaz beso entre él y su pareja me lo confirmó. Yo ya no era más alguien en su vida.

Finalmente, creo que me reconoció y emprendió una rápida huida. Cabrón, a qué le temerá? O habrá creído que lo seguí sólo para verlo? Y como para poner la cereza al pastel, pasó con toda intencionalidad a escasos 30 centímetros de mí, con ella de la mano.

Seguí conversando con mi amiga y en ningún momento lo miré. Si hubo un ganador en todo esto, no lo creo.

Te conocí un 29 de mayo del 2000 y te vi por última vez un 29 de mayo del 2009. Sé que no habrá próxima oportunidad. Ahora soy feliz y veo por qué te alejaste: porque eres un inseguro de mierda. Puedes querer mucho a tu pareja, pero te mueres de miedo de verme y sentir que ese sentimiento aflora de nuevo con la misma intensidad de años atrás.

Al menos me reconforta saber que ella no es mejor que yo, que mientras ella tiene cuerpo de kión, yo soy como el vino y en nada me parezco a la niña regordeta y cachetona que conociste. Ahora soy una mujer renovada, guapa (para algunos) y muy segura de algo: de que no quiere volver a verte nunca más.

No ganas al intentar el olvidarme…





HELLO WORLD

7 06 2009

Hola! Aquí estoy de nuevo. La cuentera is back, recargada y con más pilas que nunca, dejé de escribir un buen tiempo, casi un mes, pero es que la inspiración se me fue de repente y mi mente entró en un breve estancamiento. La rutina y los problemas hicieron de mí una autómata y de hecho, mi vida es tan aburrida que no encontraba algo que me motivara a escribir, pero ya estoy aquí dispuesta a seguir inventando historias y contando experiencias que ni remotamente me han ocurrido. Y es que después de todo soy una cuentera, así que nunca se crean al 100% todo lo que cuento acerca de mí ¿Estamos de acuerdo queridos amigos que me conocen y creen que estoy al borde del colapso emocional y que empleaba este medio para desahogar mis más grandes penas y vomitar mis más enconados odios? Déjense de cuentos que sí, estoy viviendo una nueva etapa en mi vida, pero descuiden que la verdadera cuentera es de roble y en verdad, soy feliz con lo que tengo. Bienvenidos a esta nueva etapa by a escribir se ha dicho.

I don’t wanna clear the cobwebs from my head

Time will bring them back I bet

So if you hear me say that I believe in love

Don’t make me feel ashamed

Cause, everyday there’s a war to fight

And if I win or lose, nevermind

As long as you’re my shelter every night

I used to cry against a wall

But now I’ve got a shoulder that I can lean on

Swear to me you won’t be gone

I used to read survival guides

When my world was full of seven legged cats

But here I am with eight more lives

I’m ready for the good times

I’m ready for the good times

Ready to get it on